Leonardo Vargas
Poeta recién llegado
Me disgusta
aquél
zumbido
de alas
del bicho
que acaba
de encontrar
asilo
pasajero
en mi morada.
Y miro
las sombras
en el cuarto;
suavemente
las cortinas
se desgarran
permitiéndole
la entrada
al chillido
de
la luz.
Un poco
de frío
en la planta
de los pies,
calor
en la nariz,
un espíritu
congelado
a orillas
de la nada.
Me levanto y
contemplo
alrededor
toda esa basura
que espera
fatídicamente
ser
levantada
por un espíritu que
no puede
si quiera
alzar
un poco
la cara y
encontrar
respiro a
su aparente
desgracia.
La muy pobre
se ahoga
en
todo eso;
las responsabilidades,
la moral, la humillación.
Encuentro
el mata insectos
alargado
de color morado,
y
la atrapo
en vuelo.
Calculo
un poco
y le suelto
el golpe
que acaba
con su
vida.
Todo
se queda
repentinamente
callado.
aquél
zumbido
de alas
del bicho
que acaba
de encontrar
asilo
pasajero
en mi morada.
Y miro
las sombras
en el cuarto;
suavemente
las cortinas
se desgarran
permitiéndole
la entrada
al chillido
de
la luz.
Un poco
de frío
en la planta
de los pies,
calor
en la nariz,
un espíritu
congelado
a orillas
de la nada.
Me levanto y
contemplo
alrededor
toda esa basura
que espera
fatídicamente
ser
levantada
por un espíritu que
no puede
si quiera
alzar
un poco
la cara y
encontrar
respiro a
su aparente
desgracia.
La muy pobre
se ahoga
en
todo eso;
las responsabilidades,
la moral, la humillación.
Encuentro
el mata insectos
alargado
de color morado,
y
la atrapo
en vuelo.
Calculo
un poco
y le suelto
el golpe
que acaba
con su
vida.
Todo
se queda
repentinamente
callado.
Última edición: