¡Yo existía! en un mundo acorazado,
en el ventral de un ser que yo llamaba madre,
mas hoy en el lapso de su futuro castigo,
del oscuro de su abismo.
la muerte desde la tumba la llama ¡Culpable Asesina!
Intercala la voz de tu alarido,
hacia tu incubus pecador que llamas tu marido.
Mas la carne de tu carne, es la carne de tu vientre,
y el vientre tu carne; es fruto de la vida.
Yo fui el despojo moribundo en mundo del pecado,
la lujuria y el descaro de lo impío del pecado.
Promiscuos engendros os digo,
perversos lujuriosos, me han maldecido al acerbo del letargo,
me han rechazado, por las manos de vosotros
yo fui exiliado, de este mundo de los vivos.
Mas el mundo de los muertos se ha tragado,
lo aferrado de mi miedo,
mas mi miedo es el castigo de mi mundo.
¡Yo soy el aferrado de este mundo!
Dios, acuérdate de mi cuando estéis en el paraíso.
Dedicado para todos aquellos ángeles inocentes, que les han negado el privilegio de le vida.
en el ventral de un ser que yo llamaba madre,
mas hoy en el lapso de su futuro castigo,
del oscuro de su abismo.
la muerte desde la tumba la llama ¡Culpable Asesina!
Intercala la voz de tu alarido,
hacia tu incubus pecador que llamas tu marido.
Mas la carne de tu carne, es la carne de tu vientre,
y el vientre tu carne; es fruto de la vida.
Yo fui el despojo moribundo en mundo del pecado,
la lujuria y el descaro de lo impío del pecado.
Promiscuos engendros os digo,
perversos lujuriosos, me han maldecido al acerbo del letargo,
me han rechazado, por las manos de vosotros
yo fui exiliado, de este mundo de los vivos.
Mas el mundo de los muertos se ha tragado,
lo aferrado de mi miedo,
mas mi miedo es el castigo de mi mundo.
¡Yo soy el aferrado de este mundo!
Dios, acuérdate de mi cuando estéis en el paraíso.
Dedicado para todos aquellos ángeles inocentes, que les han negado el privilegio de le vida.