• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Yo me engaño para ser feliz

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal
No sé cuantos engaños me hago a mí misma. No sé cuantos movimientos he hecho propiciados por esos engaños. Lo que es cierto es que: genero un deseo, tal vez inconsciente. Y de acuerdo con ese deseo construyo situaciones complejas para lograr satisfacerlo.

Mi hija vivía sola. Yo me ponía paranoica pensando que le sucedía algo grave. Llegaba a tal grado de exaltación que salía e iba a su casa, pero ella estaba tranquila haciendo su tesis.
En otra ocasión, igual, fui a su casa y no me abrió cuando toqué la puerta. Como yo tenía llave, entré. Ella estaba dormida con su novio en su cama. Salí sigilosamente.

Me di cuenta entonces, que en realidad solo quería verla. Pero como ella no me invitaba, yo urdía esa historia en mi mente para justificar la visita.

Yo sola me hago pasar tremendas vergüenzas. Afortunadamente mi hija no se enteró.Pero mis deseos inconscientes son muy peligrosos, o ya irrealizables.
Pero están ahí, como demonios, torturándome.
Los temo.
No sé en que momento tomaré una iniciativa, ni que argumentos me daré a mí misma para llevarla a cabo y en que problemas me meteré.
¿Será esto locura?

(Esta historia continuará)
 
Última edición:
No sé cuántos engaños me hago a mí misma.
No sé cuántos movimientos
he hecho propiciados
por esos engaños.
Lo que es cierto es que:
genero un deseo,
tal vez inconsciente.
Y de acuerdo con ese deseo
construyo situaciones complejas
para lograr satisfacerlo.

Mi hija vivía sola.
Yo me ponía paranoica pensando
que le sucedía algo grave.
Llegaba a tal grado de exaltación
que salía e iba a su casa,
pero ella estaba tranquila haciendo su tesis.
En otra ocasión, igual,
fui a su casa y no me abrió cuando toqué la puerta.
Como yo tenía llave, entré.
Ella estaba dormida con su novio en su cama.
Salí sigilosamente.

Me di cuenta entonces,
que en realidad solo quería verla.
Pero como ella no me invitaba,
yo urdía esa historia en mi mente
para justificar la visita.

Yo sola me hago pasar tremendas vergüenzas.
Afortunadamente mi hija no se enteró.
Pero mis deseos inconscientes
son muy peligrosos,
o ya irrealizables.
Pero están ahí,
como demonios,
torturándome.
Los temo.
No sé en que momento tomaré una iniciativa,
ni que argumentos me daré a mí misma para
llevarla a cabo y en que problemas me meteré.
¿Será esto locura?

(Esta historia continuará)
Es más simple. Vivimos tan pendientes de ellos que cuesta soltarles el lazo. Un beso, Luciana.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba