HECHICERA
Poeta recién llegado
Una mañana, sentadita y silenciosa,
se escuchaba un sollozo;
la vocecita decía,
“¿Ya te olvidaste?
Cuando me jurabas que jamás
me dejarías.”
Cuando te arrullaba
entre mis brazos,
“¿Ya te olvidaste?
Que siempre te levantaba
de tus tropiezos.”
Conforme pasaron los años,
mi cabello se llenó de canas,
y a ti te estorbaba;
recuerdo esos momentos
en que tú te acurrucabas y te cobijaba.
Con el tiempo, día a día,
me sacabas de tu vida;
mi corazón se moría,
y en silencio soporté
esta agonía.
Hasta que un día ya no entré
en tu vida;
en silencio me quedé,
esperando que regresaras
y jamás me olvidaras.
Sin importar los años
de tu ausencia,
los perdoné.
Te esperé con los brazos abiertos,
pero nunca volviste.
Mis ojitos se fueron cerrando,
hasta que un día
todo quedó en el olvido.
Pasan los años,
aún no has vuelto;
ni en tus recuerdos existo.
Todo fue un sueño
del que aún no despierto,
en mi triste agonía.
se escuchaba un sollozo;
la vocecita decía,
“¿Ya te olvidaste?
Cuando me jurabas que jamás
me dejarías.”
Cuando te arrullaba
entre mis brazos,
“¿Ya te olvidaste?
Que siempre te levantaba
de tus tropiezos.”
Conforme pasaron los años,
mi cabello se llenó de canas,
y a ti te estorbaba;
recuerdo esos momentos
en que tú te acurrucabas y te cobijaba.
Con el tiempo, día a día,
me sacabas de tu vida;
mi corazón se moría,
y en silencio soporté
esta agonía.
Hasta que un día ya no entré
en tu vida;
en silencio me quedé,
esperando que regresaras
y jamás me olvidaras.
Sin importar los años
de tu ausencia,
los perdoné.
Te esperé con los brazos abiertos,
pero nunca volviste.
Mis ojitos se fueron cerrando,
hasta que un día
todo quedó en el olvido.
Pasan los años,
aún no has vuelto;
ni en tus recuerdos existo.
Todo fue un sueño
del que aún no despierto,
en mi triste agonía.