DeSolís
Poeta recién llegado
I
Se vuelven puñales mis pestañas
cuando te beso como a una mariposa.
Se hacen de vidrio mis dos ojos,
cuando te veo por dentro desde fuera.
Mi frente es la caja de Pandora,
cuando tu cara asfixia mi cerebro.
II
Late el café en la mañana errada,
y en la acera hostil suenan disparos.
Si juntaras lo que eres con lo que soy,
tus cosquillas camuflarían los casquillos,
¡Pero ya no estás, y yo no soy!
Ahora ni el trisar de las aves
me decora el ruido de la calle.
III
Mi letra número tres del abecedario,
el pecado número cero de los capitales...
Tiemblan mis dedos, como una mesa,
atando tu conversación a la mía.
Se vuelven puñales mis pestañas
cuando te beso como a una mariposa.
Se hacen de vidrio mis dos ojos,
cuando te veo por dentro desde fuera.
Mi frente es la caja de Pandora,
cuando tu cara asfixia mi cerebro.
II
Late el café en la mañana errada,
y en la acera hostil suenan disparos.
Si juntaras lo que eres con lo que soy,
tus cosquillas camuflarían los casquillos,
¡Pero ya no estás, y yo no soy!
Ahora ni el trisar de las aves
me decora el ruido de la calle.
III
Mi letra número tres del abecedario,
el pecado número cero de los capitales...
Tiemblan mis dedos, como una mesa,
atando tu conversación a la mía.
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