IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Creemos
que nuestros ideales son perfectos,
que el error radica en lo estático,
que la felicidad
se encuentra hurgando,
detrás del consuelo,
dentro de lo frívolo,
que la tristeza es simple de entender,
pero el comprender al otro
es un trueque de emociones,
y así nos encontramos,
perdidos a la deriva,
a la deriva del pensamiento critico,
a la deriva,
planificando desahogos temporales,
luchando infinitamente
contra una lluvia terrenal
que se alimenta de nuestra sangre,
provocada por como se entiende al viento,
creemos que es ligero,
que es libre,
que nutre entre vaivenes de inconsciencia
al espíritu,
pero es aciago del tiempo,
invención humana,
enfermedad natural,
fuego de toda penumbra astral,
y así nos apreciamos,
solipsismo entre espejos,
dilucidando vagamente,
entre limites de un narcisismo artificial,
de las lagrimas brotarán sueños,
sueños frágiles,
dueños olvidados,
del olvido surgirá la duda,
de la inquebrantable senectud,
hacia el irreversible agrietamiento,
el tiempo se despegará de nuestro cuerpo,
alma en la inmensa oscuridad,
luz que se imagina,
en la existencia palpable,
una inmensa liviandad,
que pesa como madre muerta,
las cenizas crearán niebla,
la niebla oscuridad,
la oscuridad necesidad,
y seguirá lloviendo.
que nuestros ideales son perfectos,
que el error radica en lo estático,
que la felicidad
se encuentra hurgando,
detrás del consuelo,
dentro de lo frívolo,
que la tristeza es simple de entender,
pero el comprender al otro
es un trueque de emociones,
y así nos encontramos,
perdidos a la deriva,
a la deriva del pensamiento critico,
a la deriva,
planificando desahogos temporales,
luchando infinitamente
contra una lluvia terrenal
que se alimenta de nuestra sangre,
provocada por como se entiende al viento,
creemos que es ligero,
que es libre,
que nutre entre vaivenes de inconsciencia
al espíritu,
pero es aciago del tiempo,
invención humana,
enfermedad natural,
fuego de toda penumbra astral,
y así nos apreciamos,
solipsismo entre espejos,
dilucidando vagamente,
entre limites de un narcisismo artificial,
de las lagrimas brotarán sueños,
sueños frágiles,
dueños olvidados,
del olvido surgirá la duda,
de la inquebrantable senectud,
hacia el irreversible agrietamiento,
el tiempo se despegará de nuestro cuerpo,
alma en la inmensa oscuridad,
luz que se imagina,
en la existencia palpable,
una inmensa liviandad,
que pesa como madre muerta,
las cenizas crearán niebla,
la niebla oscuridad,
la oscuridad necesidad,
y seguirá lloviendo.