Armonia
Poeta veterana
Y me llamé Galatea
Y me amaste desde siempre,
con tu amor de nube y cielo,
con un rayito de sol,
con la miel de aquel lucero.
Y me formé entre tus labios
con agua de amor y sal,
con la promesa guardada
en el cajón del desván.
Y grabé en mi piel tu nombre,
tu hechizo y tu vanidad,
tus palabras, tus instintos
y un millón de cosas más.
Y me convertí en princesa,
en tu reina y tu ciudad,
en el principio del tiempo
en tu luz y oscuridad.
Y me perdí en tu silueta,
amarrada a tu mirar
y el dolor se hizo agua dulce
y el viento fue libertad.
Y me llamé Galatea,
a la orilla de tu altar
y tus manos me tomaron
y en tus brazos supe amar.