Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
¡Vida prestada!
Deuda impagable.
El epílogo de todo y todas las cosas,
no será la pócima mágica esperada
que aligerará los inhábiles pasos
rumbo a la emancipación de tu debilitada alma.
Cortesano de tus miedos, traficante de absoluciones.
Seguirás siendo el monito gracioso que sedujo a Darwin.
En el árbol de la vida, en la selva del Universo,
perdido en el desierto de tu existencia
y sin el rótulo sarcástico multicolor,
para llevarlo al cuello anunciando la llegada;
¡Bienvenido a la abrupta realidad, Monito!
El desafío frente a las evidencias
superan la fuerza con la que Ellos,
los dueños de la nada y del todo, miden tu coraje.
Vos lo sabes; ¡Te da miedo vivir!
La aplastante realidad es imperdonable
de un solo golpe se abre en tu rutina
una nueva ventana: La del suicida.
Suicida;
placebo son tus inocuas y tardías esperanzas.
A toda voz, te confieso un secreto de sordo mudo;
No hay vacante en el infierno.
La imagen en el espejo me guiña un ojito.
Monito bonito, gracioso Monito.
Sin permiso de su Dios,
rentó el paraíso por un cartucho de maní al diablo.
Para colmo de las tragedias,
no fue suficiente y quedó con hambre.
Satanás, logró un pacto con Dios:
El monito, vos monito
vivirás, morirás y al reencarnar
no recordaras nada
teniendo que empezar de la nada
cada vida prestada.
¿Estás contento monito?
La tierra se convirtió en arciprestazgo de Satán,
por lo tanto para tu tranquilidad y la de los creyente,
no tendrán que abandonarla después de pecar.
¡Qué siga la fiesta!
Suicida de mirada esquiva,
al final, aun después de consumar la muerte,
súbdito de tus dudas serás.
La falsa libertad no está, nunca estuvo,
ni estará, en Ella: -la muerte-.
No busques lo que nunca existió.
Una fantasía para no poder ver la realidad.
¿Lo entendiste, ah?
La salvación y el perdón
son meretrices de fino andar.
Alista las cuatro monedas para comprarlas
y de paso, negocia algo de comer para el monito.
Desde el mismo ángulo
al medirla, no es la misma sombra.
El sol es la variante.
Tus ídolos se derriten consternados,
impotentes, ante la cruda naturaleza.
En telaraña ajena terminarás de alimento
y ni siquiera el monito te dio del maní
con el que empeñó tu futuro.
No les ayudes, todo está cocinado
Vos, solo sos, parte del ingrediente.
Secá tus lágrimas, amárrate el cinto
y que la realidad sea un mal viaje,
pero que no te vean cabizbajo,
la rutina en la sonrisa es lo ideal.
¿Alguien del otro lado me escucha?
¿Alguien?
¡Alguien!
Estamos solos; como perros calientes,
sin el chorizo.
No se espanten,
el monito salió a buscar la solución,
y aunque no lleva dinero para negociar con el Diablo,
él siempre ha sobresalido por ingenioso.
¡La puta alegría!
¿Qué pondrá de venta por otro cartucho de maní,
esté mono pendejo?
Ya es tarde, los pasos de realidad se dilatan en la pupila.
¡Monito!
¡Monito!
Guíñame un ojito otra vez, pues, ya nada existe,
entre su verdad y la mía,
El Gran Manipulador, perdió en mi realidad.
¡Monito!
Deuda impagable.
El epílogo de todo y todas las cosas,
no será la pócima mágica esperada
que aligerará los inhábiles pasos
rumbo a la emancipación de tu debilitada alma.
Cortesano de tus miedos, traficante de absoluciones.
Seguirás siendo el monito gracioso que sedujo a Darwin.
En el árbol de la vida, en la selva del Universo,
perdido en el desierto de tu existencia
y sin el rótulo sarcástico multicolor,
para llevarlo al cuello anunciando la llegada;
¡Bienvenido a la abrupta realidad, Monito!
El desafío frente a las evidencias
superan la fuerza con la que Ellos,
los dueños de la nada y del todo, miden tu coraje.
Vos lo sabes; ¡Te da miedo vivir!
La aplastante realidad es imperdonable
de un solo golpe se abre en tu rutina
una nueva ventana: La del suicida.
Suicida;
placebo son tus inocuas y tardías esperanzas.
A toda voz, te confieso un secreto de sordo mudo;
No hay vacante en el infierno.
La imagen en el espejo me guiña un ojito.
Monito bonito, gracioso Monito.
Sin permiso de su Dios,
rentó el paraíso por un cartucho de maní al diablo.
Para colmo de las tragedias,
no fue suficiente y quedó con hambre.
Satanás, logró un pacto con Dios:
El monito, vos monito
vivirás, morirás y al reencarnar
no recordaras nada
teniendo que empezar de la nada
cada vida prestada.
¿Estás contento monito?
La tierra se convirtió en arciprestazgo de Satán,
por lo tanto para tu tranquilidad y la de los creyente,
no tendrán que abandonarla después de pecar.
¡Qué siga la fiesta!
Suicida de mirada esquiva,
al final, aun después de consumar la muerte,
súbdito de tus dudas serás.
La falsa libertad no está, nunca estuvo,
ni estará, en Ella: -la muerte-.
No busques lo que nunca existió.
Una fantasía para no poder ver la realidad.
¿Lo entendiste, ah?
La salvación y el perdón
son meretrices de fino andar.
Alista las cuatro monedas para comprarlas
y de paso, negocia algo de comer para el monito.
Desde el mismo ángulo
al medirla, no es la misma sombra.
El sol es la variante.
Tus ídolos se derriten consternados,
impotentes, ante la cruda naturaleza.
En telaraña ajena terminarás de alimento
y ni siquiera el monito te dio del maní
con el que empeñó tu futuro.
No les ayudes, todo está cocinado
Vos, solo sos, parte del ingrediente.
Secá tus lágrimas, amárrate el cinto
y que la realidad sea un mal viaje,
pero que no te vean cabizbajo,
la rutina en la sonrisa es lo ideal.
¿Alguien del otro lado me escucha?
¿Alguien?
¡Alguien!
Estamos solos; como perros calientes,
sin el chorizo.
No se espanten,
el monito salió a buscar la solución,
y aunque no lleva dinero para negociar con el Diablo,
él siempre ha sobresalido por ingenioso.
¡La puta alegría!
¿Qué pondrá de venta por otro cartucho de maní,
esté mono pendejo?
Ya es tarde, los pasos de realidad se dilatan en la pupila.
¡Monito!
¡Monito!
Guíñame un ojito otra vez, pues, ya nada existe,
entre su verdad y la mía,
El Gran Manipulador, perdió en mi realidad.
¡Monito!
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