ebeth
Poeta recién llegado
No recuerdo bien la fecha, pero fue un día de sol. Estaba en casa tranquila, cocinando
Cuando de pronto llamaron a la puerta, parecía amable. Una señora con anteojos de sol, un vestido elegante, que hacia juego con su bolso y zapatos. Me pidió cortésmente, si podía regalarle un ramo de rosas, que había en el jardín, para su madre. Dude, pero entre a la casa y salí con un par de tijeras en mis manos. No señalo ninguno en particular. Solo quería un par de rosas. Yo observé uno que crecía secretamente entre las ramas, y por su belleza parecía avergonzado. Lo corte y se lo entregue. La señora me agradeció y se marchó como vino, sin que sepa de su presencia. Nunca más la volví a ver.
Un día paseando, encontré una foto que me llamó la atención y al mismo tiempo me heló la sangre. Era ella sonriente como la vi aquel día, con una inscripción que decía: Rosa Esmeralda Gutiérrez 18/10/1931- 14/02/2003 Siempre estarás en nuestros corazones.
Entre al negocio y pregunte por la señora de la foto, una joven me contó que era su abuela que un día había salido rumbo a la florería para llevarle flores a su madre al cementerio. Pero en el camino, le dio un paro cardíaco y murió.
Ahí comprendí que por haber muerto con esa obligación, su alma divagó buscando las rosas. Que aquel día en mi casa consiguio
Cuando de pronto llamaron a la puerta, parecía amable. Una señora con anteojos de sol, un vestido elegante, que hacia juego con su bolso y zapatos. Me pidió cortésmente, si podía regalarle un ramo de rosas, que había en el jardín, para su madre. Dude, pero entre a la casa y salí con un par de tijeras en mis manos. No señalo ninguno en particular. Solo quería un par de rosas. Yo observé uno que crecía secretamente entre las ramas, y por su belleza parecía avergonzado. Lo corte y se lo entregue. La señora me agradeció y se marchó como vino, sin que sepa de su presencia. Nunca más la volví a ver.
Un día paseando, encontré una foto que me llamó la atención y al mismo tiempo me heló la sangre. Era ella sonriente como la vi aquel día, con una inscripción que decía: Rosa Esmeralda Gutiérrez 18/10/1931- 14/02/2003 Siempre estarás en nuestros corazones.
Entre al negocio y pregunte por la señora de la foto, una joven me contó que era su abuela que un día había salido rumbo a la florería para llevarle flores a su madre al cementerio. Pero en el camino, le dio un paro cardíaco y murió.
Ahí comprendí que por haber muerto con esa obligación, su alma divagó buscando las rosas. Que aquel día en mi casa consiguio