Z. Damnatus
Poeta recién llegado
La vida de casualidades se compone, como un eterno albur jugado por el guarda del destino.
Días al viento volaban en el ocaso, cuando sin siquiera habérseme preguntado apareció.
Cual jirón de poesía perdida en el tiempo, un luminaria con forma de la que ni yo sé.
la fría brisa golpeaba mi cara mientras me cantaba al oído el más bello y desconocido de los sonetos.
Vociferándome un grito en silencio, las lunas ví pasar a traves de mí ventana.
el canto del viento nocturno me cobijó, hasta quedarme de a poco dormido.
Ahora sólo quiero soñar. Bailando entre nubes te encontré sobre de un cielo de delirios.
Los sueños no suelen hacerse verdad, ya lo sé, pero yo me quiero perder entre nubes de ilusión.
Como un océano en el que no necesito escafandra para perderme en su inmensa profundidad.
Y es que no sé ni cómo he de llamarte, si la melodía de esta sonata de estrellas has de ser.
navegando en el suelo me hayo, y nadando en la luz del firmamento.
Yo no sé si sueño eres, si sueño y nada más, y si es así he de morir para ya no despertar.
Ni siquiera una mirada hizo falta para hacerme volver al soñar después de estar perpetuamente en vela.
Soy marinero, yendo con mi navío a través de la niebla más densa en el mar de los deseos.
Sólo una palabra, sólo eso he de pedirte, sólo una basta para ser de tus ojos esclavo.
Cual sortilegio poderoso me haz atrapado en tus arenas de oro y esmeralda.
De tu tiempo los instantes y de tu mañana el alba, me he de encandilar como el que mira a una estrella
No soy Bécquer, pero si me preguntas, ¿Qué es poesía? mi bien, poesía eres tú.
No soy Neruda, pero los aromas, luz y metales, todo me lleva a las islas tuyas que me aguardan
Sólo soy yo, alguien quien al dulce sonar de la lira te escribe palabras invisibles al viento.
Del espejismo de tu oasis sólo beber de esa agua quiero, si algún día me pierdo en el desierto de tu mirada.
Cual naufrago he encallado en las costas de una playa, de la cual me he de quedar entre pairos y derivas.
Por tí las notas más hermosas he de tocar, y aún así languidecerán ante la belleza de tu mirar.
En la eternidad de un momento me quiero congelar para leerte entre las estrellas al volar.
Del cielo cayó un lirio blanco, de su rocío brisa , y de la brisa tu voz cantando coros a mí alma
Alma, alma que canta y baila a tu compas, y a la letra de tu canción ha de clamar
de un montón de polvo que cae de un reloj de ilusión, que me hace estremecer al sólo toque de su voz, me enamoré.
De mi corazón un canto y de mi alma un beso, nunca serán suficientes para demostrarte que de mi ser eres el anhelo...
Días al viento volaban en el ocaso, cuando sin siquiera habérseme preguntado apareció.
Cual jirón de poesía perdida en el tiempo, un luminaria con forma de la que ni yo sé.
la fría brisa golpeaba mi cara mientras me cantaba al oído el más bello y desconocido de los sonetos.
Vociferándome un grito en silencio, las lunas ví pasar a traves de mí ventana.
el canto del viento nocturno me cobijó, hasta quedarme de a poco dormido.
Ahora sólo quiero soñar. Bailando entre nubes te encontré sobre de un cielo de delirios.
Los sueños no suelen hacerse verdad, ya lo sé, pero yo me quiero perder entre nubes de ilusión.
Como un océano en el que no necesito escafandra para perderme en su inmensa profundidad.
Y es que no sé ni cómo he de llamarte, si la melodía de esta sonata de estrellas has de ser.
navegando en el suelo me hayo, y nadando en la luz del firmamento.
Yo no sé si sueño eres, si sueño y nada más, y si es así he de morir para ya no despertar.
Ni siquiera una mirada hizo falta para hacerme volver al soñar después de estar perpetuamente en vela.
Soy marinero, yendo con mi navío a través de la niebla más densa en el mar de los deseos.
Sólo una palabra, sólo eso he de pedirte, sólo una basta para ser de tus ojos esclavo.
Cual sortilegio poderoso me haz atrapado en tus arenas de oro y esmeralda.
De tu tiempo los instantes y de tu mañana el alba, me he de encandilar como el que mira a una estrella
No soy Bécquer, pero si me preguntas, ¿Qué es poesía? mi bien, poesía eres tú.
No soy Neruda, pero los aromas, luz y metales, todo me lleva a las islas tuyas que me aguardan
Sólo soy yo, alguien quien al dulce sonar de la lira te escribe palabras invisibles al viento.
Del espejismo de tu oasis sólo beber de esa agua quiero, si algún día me pierdo en el desierto de tu mirada.
Cual naufrago he encallado en las costas de una playa, de la cual me he de quedar entre pairos y derivas.
Por tí las notas más hermosas he de tocar, y aún así languidecerán ante la belleza de tu mirar.
En la eternidad de un momento me quiero congelar para leerte entre las estrellas al volar.
Del cielo cayó un lirio blanco, de su rocío brisa , y de la brisa tu voz cantando coros a mí alma
Alma, alma que canta y baila a tu compas, y a la letra de tu canción ha de clamar
de un montón de polvo que cae de un reloj de ilusión, que me hace estremecer al sólo toque de su voz, me enamoré.
De mi corazón un canto y de mi alma un beso, nunca serán suficientes para demostrarte que de mi ser eres el anhelo...
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