jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
uno mantiene siempre cierta creencia trasnochada
uno se imagina un tanto ingenuamente
uno vislumbra en el transcurso de algunos febriles insomnios
uno da por hecho de alguna forma no muy clara
o supone inconscientemente
o abriga la esperanza
de que más adelante
en algún punto indeterminado del futuro
dentro de seis, ocho, tal vez quince años
habrá un momento en que por fin
después de tantos años
después de toda una puta vida sin entender nada
después de tantos golpes y decepciones y fracasos
de tanta miseria y tanto dolor
tanto jodido sentimiento dilapidado en vanas ilusiones
sobrevendrá un instante en que de pronto
como un milagroso episodio bíblico
como una inesperada activación de la piedra alquímica
uno se verá iluminado por un chispazo de lucidez
un relámpago clarificador
-como el de newton cuando le cayó la manzana en la cabeza-
y entonces uno entenderá los porqués
uno entenderá las ocultas y oscuras razones
el sentido de las cosas
la explicación y la clave y la esencia
el meollo
de su estúpida vida
de cada uno de sus absurdos e ilógicos componentes
de cada tremendo sinsentido
del incomprensible argumento subyacente a su decurso
uno sabrá finalmente por qué siempre la cagó
por qué siempre estuvo en el lugar incorrecto
en el momento incorrecto y con la ropa inadecuada
por qué siempre eligió la peor opción
cada vez, cada puta vez que debió elegir
por qué dijo todas esas putas pendejadas que dijo
por qué escribió todos esos poemas de mierda
por qué se enamoró siempre de las mujeres que no debió
de las más putas
de las más borrachas
de las más jodidas
uno entenderá por fin cuál fue su misión en la vida
uno podrá ver por fin el diseño oculto de su destino
la estructura detrás de las apariencias
uno conocerá entonces la sencilla verdad
la elemental y obvia verdad
y al conocer la verdad uno obtendrá un cierto consuelo
una serenidad metafísica
el alivio espiritual de su ser íntimo perturbado
o una cosa por el estilo
y uno se sentirá por fin en paz consigo mismo
y a lo mejor pensará que después de todo
vivir no fue en realidad una total estupidez
un jodido asunto sin la menor relevancia
una completa mierda
y estará listo para esfumarse de regreso a la nada
sumirse de nuevo en el abismo insondable
dentro de seis, ocho, quince, tal vez treinta años;
ahora bien, lo que yo me pregunto es:
¿y por qué no hoy?
¿por qué no me cae encima ahora mismo el relámpago clarificador?
¿por qué no me ilumina en este instante el chispazo de lucidez?
¿tienen que pasar forzosamente ocho, quince, tal vez treinta años
para que el velo de la verdad se descorra ante mis ojos?
¿y si me muero la semana que viene?
¿y si me muero mañana o esta misma madrugada?
¡pendejas esperanzas!
¡estúpidas y vanas ilusiones!
en el fondo ya se sabe que no ocurrirá nunca nada
nunca se producirá el puto relámpago
ni el chispazo
ni siquiera un jodido resplandor allá lejos en el horizonte
¡nunca sabremos por qué razón estuvimos aquí!
y en el fondo uno lo sabe muy bien
uno tiene la maldita certeza
de que aun en el instante mismo de exhalar el último suspiro
en el lapso de esa última milésima de segundo previa a la muerte
uno sabe que entonces
justo al estar por terminarse la jodida farsa
uno se hará de nuevo
como siempre
inutilmente
la misma pregunta que se estuvo haciendo una y otra vez
a lo largo de todo el transcurso de su vida
"¿de qué coño se trata en realidad esta puta payasada?"
y morirá sin saber la respuesta
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