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Violencia de las flores-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué violentas las flores ubérrimas,

creciendo siempre en expansiones minúsculas

su fuerza explosiva naciendo de luces

tallos y aguas. Cuánta virulencia

en un solo impulso, subiendo, ascendiendo,

cometiendo fallas ortográficas, lianas salvajes,

libres en su conjunto de duras pretensiones.

Me absorben en sus departamentos expansivos,

y emitir en sus juicios, las lamentaciones de un vals

vacilante.

Cómo, la fuerza del agua, emanaciones sucesivas,

empuja sus parterres; adquiriendo en su holgura,

el tamaño de los árboles sembrados.

©
 
Qué violentas las flores ubérrimas,

creciendo siempre en expansiones minúsculas

su fuerza explosiva naciendo de luces

tallos y aguas. Cuánta virulencia

en un solo impulso, subiendo, ascendiendo,

cometiendo fallas ortográficas, lianas salvajes,

libres en su conjunto de duras pretensiones.

Me absorben en sus departamentos expansivos,

y emitir en sus juicios, las lamentaciones de un vals

vacilante.

Cómo, la fuerza del agua, emanaciones sucesivas,

empuja sus parterres; adquiriendo en su holgura,

el tamaño de los árboles sembrados.

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No son violentas. Lo que pasa es que se emocionan cuando las saca a bailar el viento.
Un abrazo, BEN.
 
Una excelente reflexión, amigo Ben, a la que das suntuosa forma poética. Pero... lamento no compartirla: las flores, si son violentas, que para mí no lo son, tienen la violencia íntima del místico y del poeta; van tallando su espacio calladamente, desde el silencio y la noche. Plantas una semillita y, sin apenas percibirlo, un día te recibe una hermosa flor toda forma voluptuosa y color subyugante. Otra forma de verlo nacida de tu exquisita propuesta. Un cordial saludo, amigo mío.
miguel
 
Qué violentas las flores ubérrimas,

creciendo siempre en expansiones minúsculas

su fuerza explosiva naciendo de luces

tallos y aguas. Cuánta virulencia

en un solo impulso, subiendo, ascendiendo,

cometiendo fallas ortográficas, lianas salvajes,

libres en su conjunto de duras pretensiones.

Me absorben en sus departamentos expansivos,

y emitir en sus juicios, las lamentaciones de un vals

vacilante.

Cómo, la fuerza del agua, emanaciones sucesivas,

empuja sus parterres; adquiriendo en su holgura,

el tamaño de los árboles sembrados.

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Buenas tardes
Tus duras letras me llaman y dicen que las lea
Un gusto hacerlo
Gracias
Un saludo
 
Una excelente reflexión, amigo Ben, a la que das suntuosa forma poética. Pero... lamento no compartirla: las flores, si son violentas, que para mí no lo son, tienen la violencia íntima del místico y del poeta; van tallando su espacio calladamente, desde el silencio y la noche. Plantas una semillita y, sin apenas percibirlo, un día te recibe una hermosa flor toda forma voluptuosa y color subyugante. Otra forma de verlo nacida de tu exquisita propuesta. Un cordial saludo, amigo mío.
miguel


Gracias Miguel, quizás sea así en el criterio del ser humano, pero sabes? en ocasiones creo que el mundo vegetal y animal, aunque más el vegetal, no es el mundo o universo pacífico que tendemos por esencia a creer. No. Fíjate en un incendio forestal, si no. Y no pienso que las raíces y los tallos crezcan sin un mínimo de impulso virulento. Un abrazo amigo!
 
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