VIENE A BIEN
Viene a bien la tenue luz ámbar,
emula artísticamente el terso sepia en mis recuerdos,
viene a bien el rojo intenso de las sabanas,
alude a la sangre en mis fracasos,
Viene a bien, si, viene a bien.
Viene a bien el estante de libros viejos que no me enseñaron nada,
la montaña de trastes sucios que jamás quise ensuciar,
el plumero , el mechero, las sabana y la cobija,
así como la cornisa de la que no me atreví a saltar.
Viene a bien, si, viene a bien esta armadura de cedro satinado