Viejas bronc¡neas sobre vetustas torres ahorcadas,
tañen melancólicas, tristes, y desdeñadas,
vociferan a los cielos y lloran solas de todos olvidadas.
Sus lamentos caen desplomados de la anciana torre,
y caen difuntos y cadavéricos de todos olvidados,
ya nadie de sus avisos se asusta ni corre.
En el último tránsito y en el último instante,
nos acompañará su triste y melancólico repicar,
la última despedida de este mundo singular,
el último adiós recibido de este mundo delirante.
tañen melancólicas, tristes, y desdeñadas,
vociferan a los cielos y lloran solas de todos olvidadas.
Sus lamentos caen desplomados de la anciana torre,
y caen difuntos y cadavéricos de todos olvidados,
ya nadie de sus avisos se asusta ni corre.
En el último tránsito y en el último instante,
nos acompañará su triste y melancólico repicar,
la última despedida de este mundo singular,
el último adiós recibido de este mundo delirante.
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