Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Impávida luce la sombra del árbol desnudo,
semeja el fantasma de los espectros,
que se arrastran entre arenas como serpientes,
buscando el comienzo de lo incierto.
Lóbrego suspiro el quejido del viento,
en viaje de agonía deshoja las praderas de la vida,
desnudas y titiritando se vislumbran las laderas,
erguida y sedienta el montículo de la montaña.
Escombros y trebejos viajando entre las aguas,
que en viaje de olvido se pierde indefenso
en el desboque marchito del mar inquieto
de las emociones, que estrepitosas rompen en
los arrecifes inmutables ante su descontento.
Cielo torvo se avecina entre grises de algodón,
se oculta desnudo el astro sol, se pierde el cálido
roce de la caricia y en el llano desnudo sigue
impávido árbol cuidando nido de las aves,
que en viaje sin retorno jamás volverán.
Viajero del tiempo, testigo de vida arrullo de viento, alucina el sueño los siglos del invierno,
y en envidia de carencias se marchita el árbol.
semeja el fantasma de los espectros,
que se arrastran entre arenas como serpientes,
buscando el comienzo de lo incierto.
Lóbrego suspiro el quejido del viento,
en viaje de agonía deshoja las praderas de la vida,
desnudas y titiritando se vislumbran las laderas,
erguida y sedienta el montículo de la montaña.
Escombros y trebejos viajando entre las aguas,
que en viaje de olvido se pierde indefenso
en el desboque marchito del mar inquieto
de las emociones, que estrepitosas rompen en
los arrecifes inmutables ante su descontento.
Cielo torvo se avecina entre grises de algodón,
se oculta desnudo el astro sol, se pierde el cálido
roce de la caricia y en el llano desnudo sigue
impávido árbol cuidando nido de las aves,
que en viaje sin retorno jamás volverán.
Viajero del tiempo, testigo de vida arrullo de viento, alucina el sueño los siglos del invierno,
y en envidia de carencias se marchita el árbol.
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