Ernesto J.
Poeta fiel al portal
Verso Dormido
El capullo de alelí se marchitó
ebrio de su cáliz añejado.
El jilguero quedo atado
con sus cuerdas vocales
víctima de su mismo silbido
yace disecado
entre las ramas de su nido.
El mar se tragó
digerido por sus propias olas
olas que quedaron solas
navegantes que lucharon en vano
murieron en la arena.
Un verso de amor
se durmió
sustanciado del añejo
que tomaba aquel jilguero
cantando sus bohemias
agonizando
tirado sobre la arena.
Ernesto J.
El capullo de alelí se marchitó
ebrio de su cáliz añejado.
El jilguero quedo atado
con sus cuerdas vocales
víctima de su mismo silbido
yace disecado
entre las ramas de su nido.
El mar se tragó
digerido por sus propias olas
olas que quedaron solas
navegantes que lucharon en vano
murieron en la arena.
Un verso de amor
se durmió
sustanciado del añejo
que tomaba aquel jilguero
cantando sus bohemias
agonizando
tirado sobre la arena.
Ernesto J.