Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Libera el corazón de todo aquello
que turbio lo decanta hacia la Nada,
de aquello que te ensucia la mirada
borrando el esplendor de su destello.
Impregna el corazón del son más bello
haciéndolo pacer en la ensenada;
no dejes tu sonata inacabada
y dale a tu latir tu propio sello.
Atiende la Verdad que llevas dentro
sin más color que el alba de la aurora,
sin más fulgor que el fuego de tu Centro.
Libera el corazón de la opresora
manera de abismarse al desencuentro
las veces que la Dicha se demora.
que turbio lo decanta hacia la Nada,
de aquello que te ensucia la mirada
borrando el esplendor de su destello.
Impregna el corazón del son más bello
haciéndolo pacer en la ensenada;
no dejes tu sonata inacabada
y dale a tu latir tu propio sello.
Atiende la Verdad que llevas dentro
sin más color que el alba de la aurora,
sin más fulgor que el fuego de tu Centro.
Libera el corazón de la opresora
manera de abismarse al desencuentro
las veces que la Dicha se demora.