CasR
Poeta recién llegado
Ventana (de las cosas que aguardan)
Las miradas engañan
te señalan oscura y ligera
y tu refugio cae junto al abismo que has creado
en el cielo se lee aquello olvidado
Lejos del gastado marco
donde los últimos rayos de sol dejaron su rostro grabado
se extiende el constante desierto
silenciosamente tragando mis sueños
y mis manos sembradas
sucumben en el frio
Solo un pequeño movimiento permitiría cerrarla
devolviéndole al viento sus leyendas
Sin embargo, ¿dónde has dejado tu voz?
Rocas de irregulares formas
cortan un cielo rojo
¿cúal es el eco que trae tu recuerdo?
El frio se apodera de las murallas
florece en los cuadros y en el papel descascarado
llega al rincón llevándose
el vértigo de las velas y secándome los labios
sigue vacío mi vaso mientras recuerdo
donde solíamos encontrarnos
En un costado yace la manilla oxidada
fria dura al tacto
al torcerla cruje y permite el desplazamiento de la estructura
destruyendo toda posibilidad de ver tu imagen emergiendo desde la noche
que es igual a otras noches
presagiando un mañana distinto pero con igual destino
Tal vez por eso rehuso cerrarla
o moverme borrando el rastro de tu última mirada
ellas, en todo caso, engañan
oscuras te señalan al borde de la ventana
ligera
esperando mi llegada.
Las miradas engañan
te señalan oscura y ligera
y tu refugio cae junto al abismo que has creado
en el cielo se lee aquello olvidado
Lejos del gastado marco
donde los últimos rayos de sol dejaron su rostro grabado
se extiende el constante desierto
silenciosamente tragando mis sueños
y mis manos sembradas
sucumben en el frio
Solo un pequeño movimiento permitiría cerrarla
devolviéndole al viento sus leyendas
Sin embargo, ¿dónde has dejado tu voz?
Rocas de irregulares formas
cortan un cielo rojo
¿cúal es el eco que trae tu recuerdo?
El frio se apodera de las murallas
florece en los cuadros y en el papel descascarado
llega al rincón llevándose
el vértigo de las velas y secándome los labios
sigue vacío mi vaso mientras recuerdo
donde solíamos encontrarnos
En un costado yace la manilla oxidada
fria dura al tacto
al torcerla cruje y permite el desplazamiento de la estructura
destruyendo toda posibilidad de ver tu imagen emergiendo desde la noche
que es igual a otras noches
presagiando un mañana distinto pero con igual destino
Tal vez por eso rehuso cerrarla
o moverme borrando el rastro de tu última mirada
ellas, en todo caso, engañan
oscuras te señalan al borde de la ventana
ligera
esperando mi llegada.