Ven y dime
despacio y al oído,
eso que nunca dijiste,
lo que siempre renunciaste,
lo que siempre evitaste.
Ven y dime despacio:
Te quiero.
Acércate despacio,
sin miedos ajenos,
para sacar un latido
de ese pecho descubierto;
(encubierto en un sentido)
irracional y perdido
como siempre vagabundo,
detrás de cosechas tiernas,
y plantaciones fecundas,
que alborotan los instintos,
del origen primitivo.
Ven y dime al oído,
acercándote despacio
que te has ido.
Ven y dímelo despacio,
no tengas miedo de nada,
que yo hace tiempo;
que he huido,
y a pesar del tiempo
Aún se decir te quiero
Sin daños a terceros.
© Igna