Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
Tengo un amigo entre los amigos,
que vive ingenuamente obsesionado
con vampiros, colmillos helados y cruces.
Duerme de día y se pasa velando su miedo
hasta que llega el alba.
Hoy, le confié a este amigo
que la semana pasada
la razón primordial que le da balance
a esta ingrata locura que algunos llaman vida
Ella, la implícita pasión en la trasnochada almohada
con la calma tétrica y la frialdad del desamor
me dijo con sonrisa de satisfacción y casi burla
asomada en el claro de su mirar
que habíamos terminado
Purgatorio y averno se juntaron abruptamente en
la resequedad de su declaración
mi existencia de mortal se devaluó
y toda excitación del querer vivir
colapso ante la nueva modalidad
que me heredo: Ella.
Susurrando lágrimas de ingrato miedo
con el tono de voz desesperado
le conté a mi amigo
qué buscó por las noches
el frío de su cuerpo en mis sabanas
la locura infiel de su abrazo
y la estridencia infecunda de su silencio
en mi soledad.
Mi amigo me miró con tristeza lastimosa
tomo un collar de ajos y consejos
los deposito en mi cuello
y mientras me abrazaba para consolarme
me decía.
Clávale amigo, para liberarte
la estaca de tu olvido en su corazón de hiel
abre las ventanas del olvido
y deja que la luz de tu felicidad
le corrompa sus horas
porque, hay vampiros de vampiros
en este sortilegio concluyo mi amigo.
que vive ingenuamente obsesionado
con vampiros, colmillos helados y cruces.
Duerme de día y se pasa velando su miedo
hasta que llega el alba.
Hoy, le confié a este amigo
que la semana pasada
la razón primordial que le da balance
a esta ingrata locura que algunos llaman vida
Ella, la implícita pasión en la trasnochada almohada
con la calma tétrica y la frialdad del desamor
me dijo con sonrisa de satisfacción y casi burla
asomada en el claro de su mirar
que habíamos terminado
Purgatorio y averno se juntaron abruptamente en
la resequedad de su declaración
mi existencia de mortal se devaluó
y toda excitación del querer vivir
colapso ante la nueva modalidad
que me heredo: Ella.
Susurrando lágrimas de ingrato miedo
con el tono de voz desesperado
le conté a mi amigo
qué buscó por las noches
el frío de su cuerpo en mis sabanas
la locura infiel de su abrazo
y la estridencia infecunda de su silencio
en mi soledad.
Mi amigo me miró con tristeza lastimosa
tomo un collar de ajos y consejos
los deposito en mi cuello
y mientras me abrazaba para consolarme
me decía.
Clávale amigo, para liberarte
la estaca de tu olvido en su corazón de hiel
abre las ventanas del olvido
y deja que la luz de tu felicidad
le corrompa sus horas
porque, hay vampiros de vampiros
en este sortilegio concluyo mi amigo.
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