CFM
Poeta recién llegado
VALS DE LAS EUMÉNIDES
Con el velo aterciopelado de alas
y astros colapsando sus ojos negros:
CORO
¡No esperes mi perdón!
son sus palabras.
Mientras danzan recuerdos entre estatuas,
contra el hierro de iracundos deseos:
CORO
¡Te arrepentirás!
Sangrando lágrimas:
CORO
Es demasiado tarde.
Y al suspirar
junto a cuerdas desgarran los compases
de partituras que habrán de gritar:
CORO
¡No me abandonarás! ¡Nunca! ¡Jamás!
Alecto
¡Te encontraré! No importa cuán distante...
Tisífone
¡Te conozco! Nada me ocultarás...
Megera
¡Eres mío! Sólo a mí perteneces...
Y el delirio gira asiendo al dolor.
—Oh Electra frente a un Leighton latente
que invita Sófocles a actos dementes,
danzas macabra, de Strauss al furor.—
Ritmos y estridencias de un vals doliente,
pasos cobardes; notas sin piedad
replican nuestros destinos culpables:
CORO
¡No me abandonarás! ¡Nunca! ¡Jamás!