IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Con corazón e ingenua benevolencia galopamos,
todavía tragando saliva para gritarle a la muerte,
para escupirle su verdad divina,
esa que prueba todas las bocas,
la que entre arrabales se alimenta,
de la esencia que desprende nuestra osamenta,
frágil sapiencia que se bifurca,
que decide seguir o aguantar,
en un ciclo eterno en el que reina la pura conciencia,
entendiendo que cada vida es cruento regalo,
aunque en el intervalo nos quiten todo sentido,
nos roben hasta la añoranza de las manos.
todavía tragando saliva para gritarle a la muerte,
para escupirle su verdad divina,
esa que prueba todas las bocas,
la que entre arrabales se alimenta,
de la esencia que desprende nuestra osamenta,
frágil sapiencia que se bifurca,
que decide seguir o aguantar,
en un ciclo eterno en el que reina la pura conciencia,
entendiendo que cada vida es cruento regalo,
aunque en el intervalo nos quiten todo sentido,
nos roben hasta la añoranza de las manos.
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