Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Tengo y no tengo nada,
Soy y a la vez no soy,
Siento la muerte en la vida,
Camino por senderos frágiles y escarpados,
La vida se cansa, vuela entonces entre estrellas
Y retorna al suelo, su realidad inminente.
Sueño, con los ojos despiertos,
Tengo sed en este desierto, empedrado;
El agua es árida y las dunas frescas,
Mientras voy a tientas sin sol ni luna,
En compañía de la soledad silenciosa
Y de un bullicio que me viene de adentro.
Busco entonces una quimera, oculta,
Perlas preciosas en bocas de serpientes,
Joyas entre patas de fieras arañas;
Me armo, no sé cómo, de brillantes espadas,
Sin filo, que no cortan ni el suave papel
Pero que son oasis en el fuego abrasador.
Vivo sin tener existencia, en el vacío,
Hablo sin voz y oigo al corazón;
Y cansados los pies, dejan huella entre arena
Que el viento hace huir despavoridas
y entonces empiezo de nuevo.
Soy y a la vez no soy,
Siento la muerte en la vida,
Camino por senderos frágiles y escarpados,
La vida se cansa, vuela entonces entre estrellas
Y retorna al suelo, su realidad inminente.
Sueño, con los ojos despiertos,
Tengo sed en este desierto, empedrado;
El agua es árida y las dunas frescas,
Mientras voy a tientas sin sol ni luna,
En compañía de la soledad silenciosa
Y de un bullicio que me viene de adentro.
Busco entonces una quimera, oculta,
Perlas preciosas en bocas de serpientes,
Joyas entre patas de fieras arañas;
Me armo, no sé cómo, de brillantes espadas,
Sin filo, que no cortan ni el suave papel
Pero que son oasis en el fuego abrasador.
Vivo sin tener existencia, en el vacío,
Hablo sin voz y oigo al corazón;
Y cansados los pies, dejan huella entre arena
Que el viento hace huir despavoridas
y entonces empiezo de nuevo.