En estos días
no he dejado de pensarte,
de extrañarte,
de buscar tu olor
en ese viejo suéter
que aún guarda tu abrazo.
Sigo poniéndome tu camiseta
como si así pudiera traerte de vuelta,
y cada noche
el insomnio me visita
con tu nombre entre los labios.
Guardo un espacio vacío
en la cama,
como un altar silencioso,
esperando que vengas en sueños
y me abraces
como solías hacerlo.
Aún deseo decirte,
aunque sea en silencio,
cuánto te amo,
cuánto me haces falta.
Extraño los días
en que dormíamos abrazados
mientras la lluvia caía,
y yo te observaba
como quien ve algo sagrado:
tan inocente,
tan confiado,
tan mío.
Quise que el tiempo se detuviera ahí,
que ese instante
fuera eterno.
Pero el tiempo no se detuvo.
Tú sí.
-Dior
no he dejado de pensarte,
de extrañarte,
de buscar tu olor
en ese viejo suéter
que aún guarda tu abrazo.
Sigo poniéndome tu camiseta
como si así pudiera traerte de vuelta,
y cada noche
el insomnio me visita
con tu nombre entre los labios.
Guardo un espacio vacío
en la cama,
como un altar silencioso,
esperando que vengas en sueños
y me abraces
como solías hacerlo.
Aún deseo decirte,
aunque sea en silencio,
cuánto te amo,
cuánto me haces falta.
Extraño los días
en que dormíamos abrazados
mientras la lluvia caía,
y yo te observaba
como quien ve algo sagrado:
tan inocente,
tan confiado,
tan mío.
Quise que el tiempo se detuviera ahí,
que ese instante
fuera eterno.
Pero el tiempo no se detuvo.
Tú sí.
-Dior