urquiza
Poeta adicto al portal
Era sabido que sus labios marcarían el camino de mi aventura, calce mi mochila y emprendí el viaje a la libertad.
Su cuerpo flameando como una bandera, en su andar su caminar, reflejaba cada espacio de mi locura, abrazos y besos, sedosas manos que a fuego lento dieron respiro, iluminando con sus ojos mis amaneceres que ya creía perdidos.
Pare el reloj y comencé a recorrer el barrio en silencio, supuse que así, solo en ese instante, respirar ese aire era lo único que me daría vida.
Su cuerpo flameando como una bandera, en su andar su caminar, reflejaba cada espacio de mi locura, abrazos y besos, sedosas manos que a fuego lento dieron respiro, iluminando con sus ojos mis amaneceres que ya creía perdidos.
Pare el reloj y comencé a recorrer el barrio en silencio, supuse que así, solo en ese instante, respirar ese aire era lo único que me daría vida.