Estoy encerrado en tu mirada dentro del influjo de la madrugada, estoy cautivado por tus caricias y por el recuerdo de una tarde en la Alhambra. Siento todavia tus besos y aunque no puedo verte, por ti mi sangre hierve, me convierto en un ser inerte cada vez que rememoro el tacto de tu piel del color de la luna, cada vez que pienso en los cristales empañados de mi cuarto y en nosotros enmarañados al abrigo de la ternura. Estas lejos pero algunas mañanas aun siento como tu voz me susurra, como tus dedos acariciando mi pecho me embrujan y entonces despierto, deseando que la proxima mañana no sea tan solo un sueño.