danie
solo un pensamiento...
Desde los tiempos remotos,
desde antes de la era glacial,
antes de la luz primogénita,
preexistías el aura de tu cerrazón.
De las fecundaciones de los capullos
que en la profundidad del ciclo se ha disipado,
viciado por el humo del opio en el desarrollo;
Selva de cemento, ruinas y vestigios de lo urbano.
Esta gracia de designar incipiente
a la negrura convertida en flor,
silencio de los muertos, la póstuma
hija que emana la execración.
Nido de cuervos y arpías, brujerías y cábalas,
Invocando a la bestia del pentagrama;
caminantes del olvido, muertos en vida,
desdichados por las miserias humanas.
¿Qué fue del amor jurado?
¿Qué será lo que el desciño me depara?
Sé que me has hechizado y ahora estamos
unidos por la misma marca,
el signo de la imprecación.
Magia negra,
sortilegio fuliginoso ahoga a mi noble corazón
bajo el oscuro manto de tus ojos inertes,
tótems áridos que calman mi arrojo con obcecación.
Mi ceguera obstinada ve en ti una flor,
Flor silenciosa, la postrera, rosa aleonada,
blanca rosa de un edén decolorado,
la llave a mi salvación.
Deja mágicamente tu recóndito pasado
y juntémonos para compartir tu piadoso dolor…
desde antes de la era glacial,
antes de la luz primogénita,
preexistías el aura de tu cerrazón.
De las fecundaciones de los capullos
que en la profundidad del ciclo se ha disipado,
viciado por el humo del opio en el desarrollo;
Selva de cemento, ruinas y vestigios de lo urbano.
Esta gracia de designar incipiente
a la negrura convertida en flor,
silencio de los muertos, la póstuma
hija que emana la execración.
Nido de cuervos y arpías, brujerías y cábalas,
Invocando a la bestia del pentagrama;
caminantes del olvido, muertos en vida,
desdichados por las miserias humanas.
¿Qué fue del amor jurado?
¿Qué será lo que el desciño me depara?
Sé que me has hechizado y ahora estamos
unidos por la misma marca,
el signo de la imprecación.
Magia negra,
sortilegio fuliginoso ahoga a mi noble corazón
bajo el oscuro manto de tus ojos inertes,
tótems áridos que calman mi arrojo con obcecación.
Mi ceguera obstinada ve en ti una flor,
Flor silenciosa, la postrera, rosa aleonada,
blanca rosa de un edén decolorado,
la llave a mi salvación.
Deja mágicamente tu recóndito pasado
y juntémonos para compartir tu piadoso dolor…
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