luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pequeño era David
una pieza de cuidado
que le enseñaba los dientes
a quien pasaba a su lado.
No fuera eso problema
sin su complejo de can,
pues siempre hacia ademán
y mordía por sistema.
Cuando al parque se acercaba,
las mamás despavoridas,
previniendo las heridas,
a sus niños escoltaban.
Nadie le niega un columpio,
todos le dejan pasar,
le rehuyen como al opio
y se acaban por marchar.
Así gana sus peleas
y se queda en soledad,
mas poco vale esta paz
si sus gracias no corean.
Y reflexiona David
en la causa del destierro
y así castiga a sus dientes
y los multa por gamberros.
Ya no resuelve a mordidas,
aunque se quede con ganas,
pues es muy triste estar solo,
en el parque a las mañanas.
una pieza de cuidado
que le enseñaba los dientes
a quien pasaba a su lado.
No fuera eso problema
sin su complejo de can,
pues siempre hacia ademán
y mordía por sistema.
Cuando al parque se acercaba,
las mamás despavoridas,
previniendo las heridas,
a sus niños escoltaban.
Nadie le niega un columpio,
todos le dejan pasar,
le rehuyen como al opio
y se acaban por marchar.
Así gana sus peleas
y se queda en soledad,
mas poco vale esta paz
si sus gracias no corean.
Y reflexiona David
en la causa del destierro
y así castiga a sus dientes
y los multa por gamberros.
Ya no resuelve a mordidas,
aunque se quede con ganas,
pues es muy triste estar solo,
en el parque a las mañanas.
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