MaríaA.G
Poeta veterana en el Portal
Una palabra convicta
Entono en armonía errante,
la pulcritud de una palabra
que se desliza delicada,
en las concavidades de tu silencio.
Marchito el fuego
en el Olimpo de mis deseos,
en el osario convicto y concluso
de los estímulos batientes
del corazón lacerante.
Yace errática
la sedas de caricias
abnegadas a la repetición,
en los cilindros lozanos de las indeferencias.
Y una calma artificiosa me bate,
me reta y seduce,
hasta alcanzar mis versos.
Entono en armonía errante,
la pulcritud de una palabra
que se desliza delicada,
en las concavidades de tu silencio.
Marchito el fuego
en el Olimpo de mis deseos,
en el osario convicto y concluso
de los estímulos batientes
del corazón lacerante.
Yace errática
la sedas de caricias
abnegadas a la repetición,
en los cilindros lozanos de las indeferencias.
Y una calma artificiosa me bate,
me reta y seduce,
hasta alcanzar mis versos.