Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
De lo construido
sale la nueva vida,
los sueños,
los propósitos,
la revolución de la
tierra que vendrá
como un ruido alrededor del
lugar común para vivir,
tardes de viento huracanado,
recuerdos que llegan
con las borrascas.
Quisiera hoy sacar
de mí las paredes de la rutina,
buscar leña para hacer
un fuego al lado del río,
transformar lo que
nos hace a nosotros mismos
en algas, estrellas de mar,
en sueños, al mismo tiempo
elegantes como mariposas,
encontrar nuevos objetivos,
desechando las inertes
formas que conspiran
contra la vida.
Estoy cubierto de piel gruesa,
encadenado a otras sangres
en el calor de la lucha,
enraizado en el rico
aroma de la paz,
dejado en manos de la
respiración de la mañana
filtrando la luz del sol
a través de los dedos.
Formando con ellos
un cristal simple y transparente,
reflejando en la cara los siete
colores de la lluvia,
dejando pasar el
viento que se lleva
mi silencio absorto pero
que trae a su vez
la alegría en los ojos y
el olor del ritmo de la tierra.
Recorriendo el camino
sin temor, llegando donde
se unen el fuego y el agua,
anticipando el futuro
tras la apropiación
de la libertad.
sale la nueva vida,
los sueños,
los propósitos,
la revolución de la
tierra que vendrá
como un ruido alrededor del
lugar común para vivir,
tardes de viento huracanado,
recuerdos que llegan
con las borrascas.
Quisiera hoy sacar
de mí las paredes de la rutina,
buscar leña para hacer
un fuego al lado del río,
transformar lo que
nos hace a nosotros mismos
en algas, estrellas de mar,
en sueños, al mismo tiempo
elegantes como mariposas,
encontrar nuevos objetivos,
desechando las inertes
formas que conspiran
contra la vida.
Estoy cubierto de piel gruesa,
encadenado a otras sangres
en el calor de la lucha,
enraizado en el rico
aroma de la paz,
dejado en manos de la
respiración de la mañana
filtrando la luz del sol
a través de los dedos.
Formando con ellos
un cristal simple y transparente,
reflejando en la cara los siete
colores de la lluvia,
dejando pasar el
viento que se lleva
mi silencio absorto pero
que trae a su vez
la alegría en los ojos y
el olor del ritmo de la tierra.
Recorriendo el camino
sin temor, llegando donde
se unen el fuego y el agua,
anticipando el futuro
tras la apropiación
de la libertad.
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