Etérea ayer fue encontrada
desnuda el alma de antaño.
Iba por sitios ignotos.
Cargaba vacías las manos.
Caminaba sobre el agua.
Era el sendero ya vano,
aquél, escarpado incierto
por otros antes trazado.
Enajenada y tan loca
cosió con lino sus párpados.
Exhortó así, a su espíritu
a no flaquear al engaño.
Quemó sueños, esperanzas.
Ahuecó el vientre pesado.
Sin más vacuas cortesías
vació entrañas de pasado.
Arrancó piel en jirones.
Dejó el cuerpo descarnado
y se echó a correr sin Norte
mediodía por regalo.
Prescindiendo del mismo aire
con todo, nada y sin amo.
Sí, la vi hoy, al fin libre
jugando a vivir prestado.
desnuda el alma de antaño.
Iba por sitios ignotos.
Cargaba vacías las manos.
Caminaba sobre el agua.
Era el sendero ya vano,
aquél, escarpado incierto
por otros antes trazado.
Enajenada y tan loca
cosió con lino sus párpados.
Exhortó así, a su espíritu
a no flaquear al engaño.
Quemó sueños, esperanzas.
Ahuecó el vientre pesado.
Sin más vacuas cortesías
vació entrañas de pasado.
Arrancó piel en jirones.
Dejó el cuerpo descarnado
y se echó a correr sin Norte
mediodía por regalo.
Prescindiendo del mismo aire
con todo, nada y sin amo.
Sí, la vi hoy, al fin libre
jugando a vivir prestado.