Una flor nació.
Bajo su purpúreo vestido de terciopelo
se ocultó.
Bajo el rayo dorado del Astro Rey,
se desvistió.
Y vivió,
acogida en el velo de un aire primaveral,
bajo la lágrima de la noche grisácea,
arrullada por el canto del Señor.
Y murió,
tras el letargo de un invierno
que secó su piel purpúrea,
y la arrulló
bajo el manto del sueño
eterno.
Bajo su purpúreo vestido de terciopelo
se ocultó.
Bajo el rayo dorado del Astro Rey,
se desvistió.
Y vivió,
acogida en el velo de un aire primaveral,
bajo la lágrima de la noche grisácea,
arrullada por el canto del Señor.
Y murió,
tras el letargo de un invierno
que secó su piel purpúrea,
y la arrulló
bajo el manto del sueño
eterno.