AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
UNA COPA O UN GUACAL…
Cuando concebimos un poco la razón
de la vida y la historia; alguien siempre,
nos ilustra del nacimiento, de tal forma,
que nos instruimos de dónde nos parió la
buna MADRE: de ahí empezamos a caminar…
En algún momento de la novela y frente
al brillo de una copa de cristal, o de un
guacal, porque al final, lo importante es
es ese líquido fermentado; preguntamos
del concluyente final de nuestros pasos…
Soñamos con el amor. Y las flores son más
hermosas, sus colores, son como luces,
para oler y disfrutar. Cuando hay amor
verdadero, no tenemos miedo, jugamos
con la muerte, con la miseria. Y el pasado,
es un vaciloncito de mierda, que no debería
marcar nuestros pasos, pues cada beso y
cada flor, son un nuevo motivo para brindar.
Ajustamos los manojos y cada hatillo es la
esperanza en el camino, el sol, o nuestra
estrella, comprada o regalada, alumbrará
siempre, y sino una candela sustituirá la
vida misma, porque siempre una llama
dará vida e ilusiones, calentará madrugadas
frías, que nunca quisiste tener, olvidarás
a tus padres, y en un ensueño, frente a un
piano verde, cantarás tus pasiones y a la vez
las decepciones de tu historia, pero siempre,
o casi siempre; si tienes fe:
verás la sonrisa eterna del Señor del universo…
Augus 07 enero 2014.
Cuando concebimos un poco la razón
de la vida y la historia; alguien siempre,
nos ilustra del nacimiento, de tal forma,
que nos instruimos de dónde nos parió la
buna MADRE: de ahí empezamos a caminar…
En algún momento de la novela y frente
al brillo de una copa de cristal, o de un
guacal, porque al final, lo importante es
es ese líquido fermentado; preguntamos
del concluyente final de nuestros pasos…
Soñamos con el amor. Y las flores son más
hermosas, sus colores, son como luces,
para oler y disfrutar. Cuando hay amor
verdadero, no tenemos miedo, jugamos
con la muerte, con la miseria. Y el pasado,
es un vaciloncito de mierda, que no debería
marcar nuestros pasos, pues cada beso y
cada flor, son un nuevo motivo para brindar.
Ajustamos los manojos y cada hatillo es la
esperanza en el camino, el sol, o nuestra
estrella, comprada o regalada, alumbrará
siempre, y sino una candela sustituirá la
vida misma, porque siempre una llama
dará vida e ilusiones, calentará madrugadas
frías, que nunca quisiste tener, olvidarás
a tus padres, y en un ensueño, frente a un
piano verde, cantarás tus pasiones y a la vez
las decepciones de tu historia, pero siempre,
o casi siempre; si tienes fe:
verás la sonrisa eterna del Señor del universo…
Augus 07 enero 2014.