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Una bufanda florida (A un ciprés y a una Santa Rita de mi barrio).

Maygemay

Poeta que considera el portal su segunda casa
cipresysantarira.jpg


Tejía la Santa Rita, al croché con los ganchillos,

sus ramos sobre una reja con cadenitas y anillos.

Oyó de pronto la queja de un ciprés verde y grandote:

-Estoy temblando de frío,¿no me harías un capote?

-Tan largo se me hace lío, debo decirte que no,

y aunque fuera una bufanda no alcanzo a tejerla yo.

-Verías tu propaganda como santa de este valle,

flameando sobre la acera como un alto pasacalle.

-Me llaman de otra manera, según adonde me asiente:

“Santa Rita” o “Buganvilla” como decida la gente.

Y también mi rama en flor roja, fucsia o amarilla,

va prefiriendo color cuando asoma su puntilla.

Tú eres un árbol gigante y aunque ayudarte querría,

ni con mágica varita tu bufanda acabaría.

-Es que arriba hay tanto viento que nadie quiere hacer nido,

porque siempre me lamento y suelo hacer mucho ruido.

-Pero no te sientas triste, ya vendrán dulces gorriones,

si la brisa trae alpiste para darle a sus pichones.

Y acariciando la espalda del ciprés como a un amigo,

lo abrazó con su guirnalda y le dijo: “Estoy contigo,

floreceré por tu copa, tendrás la oportunidad

de estrenar alegre ropa como árbol de navidad”.
 
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Gracias, Ropittella, esta imagen me resulta familiar porque está en mi barrio, y me apresuré a publicarla, pues no quise que pasara la navidad sin que se viera la foto. Algunos dicen que el ciprés es un árbol triste, bueno este parece que no lo es, ya que se disfrazó de pino navideño con ayuda de la enredadera y motivó mi cuentipoema.

Muchas gracias por tu cálido comentario y ¡felices fiestas!
 
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cipresysantarira.jpg


Tejía la Santa Rita, al croché con los ganchillos,

sus ramos sobre una reja con cadenitas y anillos.

Oyó de pronto la queja de un ciprés verde y grandote:

-Estoy temblando de frío,¿no me harías un capote?

-Tan largo se me hace lío, debo decirte que no,

y aunque fuera una bufanda no alcanzo a tejerla yo.

-Verías tu propaganda como santa de este valle,

flameando sobre la acera como un alto pasacalle.

-Me llaman de otra manera, según adonde me asiente:

“Santa Rita” o “Buganvilla” como decida la gente.

Y también mi rama en flor roja, fucsia o amarilla,

va prefiriendo color cuando asoma su puntilla.

Tú eres un árbol gigante y aunque ayudarte querría,

ni con mágica varita tu bufanda acabaría.

-Es que arriba hay tanto viento que nadie quiere hacer nido,

porque siempre me lamento y suelo hacer mucho ruido.

-Pero no te sientas triste, ya vendrán muchos gorriones,

si la brisa trae alpiste para darle a sus pichones.

Y acariciando la espalda del ciprés como a un amigo,

lo abrazó con su guirnalda y le dijo: “Estoy contigo,

floreceré por tu copa, tendrás la oportunidad

de estrenar alegre ropa como árbol de navidad”.​
Viendo la belleza de la Santa Rita adornando el ciprés, se ilustra ricamente tu poema. Bellísima simbiosis de amistad vegetal para regalar en versos a los pequeñitos!!!
Un placer visitarte, compañera.
Muchas felicidades y bendiciones!!!!
 
cipresysantarira.jpg


Tejía la Santa Rita, al croché con los ganchillos,

sus ramos sobre una reja con cadenitas y anillos.

Oyó de pronto la queja de un ciprés verde y grandote:

-Estoy temblando de frío,¿no me harías un capote?

-Tan largo se me hace lío, debo decirte que no,

y aunque fuera una bufanda no alcanzo a tejerla yo.

-Verías tu propaganda como santa de este valle,

flameando sobre la acera como un alto pasacalle.

-Me llaman de otra manera, según adonde me asiente:

“Santa Rita” o “Buganvilla” como decida la gente.

Y también mi rama en flor roja, fucsia o amarilla,

va prefiriendo color cuando asoma su puntilla.

Tú eres un árbol gigante y aunque ayudarte querría,

ni con mágica varita tu bufanda acabaría.

-Es que arriba hay tanto viento que nadie quiere hacer nido,

porque siempre me lamento y suelo hacer mucho ruido.

-Pero no te sientas triste, ya vendrán dulces gorriones,

si la brisa trae alpiste para darle a sus pichones.

Y acariciando la espalda del ciprés como a un amigo,

lo abrazó con su guirnalda y le dijo: “Estoy contigo,

floreceré por tu copa, tendrás la oportunidad

de estrenar alegre ropa como árbol de navidad”.​
Ayyy Maygemay qué versos infantiles con tan bella cadencia y con tan magnífica musicalidad, su contenido es idílico, alimenta de belleza la imaginación de cualquier niña o niño , me han encantado y te aplaudo hasta con las orejas querida amiga, hasta ti llegue con mis aplausos la gran ovación que te mereces. Millones de besos llenos de profunda admiración y de cariño....muáááááaackssssss...
 
Ayyy Maygemay qué versos infantiles con tan bella cadencia y con tan magnífica musicalidad, su contenido es idílico, alimenta de belleza la imaginación de cualquier niña o niño , me han encantado y te aplaudo hasta con las orejas querida amiga, hasta ti llegue con mis aplausos la gran ovación que te mereces. Millones de besos llenos de profunda admiración y de cariño....muáááááaackssssss...

Me hace muy feliz que hayas disfrutado de este poema como yo misma lo hice al escribirlo, fascinada por el modelo real que me inspiraba con su espléndida belleza.
Muchas gracias, Lomafresquita.
 
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Tejía la Santa Rita, al croché con los ganchillos,

sus ramos sobre una reja con cadenitas y anillos.

Oyó de pronto la queja de un ciprés verde y grandote:

-Estoy temblando de frío,¿no me harías un capote?

-Tan largo se me hace lío, debo decirte que no,

y aunque fuera una bufanda no alcanzo a tejerla yo.

-Verías tu propaganda como santa de este valle,

flameando sobre la acera como un alto pasacalle.

-Me llaman de otra manera, según adonde me asiente:

“Santa Rita” o “Buganvilla” como decida la gente.

Y también mi rama en flor roja, fucsia o amarilla,

va prefiriendo color cuando asoma su puntilla.

Tú eres un árbol gigante y aunque ayudarte querría,

ni con mágica varita tu bufanda acabaría.

-Es que arriba hay tanto viento que nadie quiere hacer nido,

porque siempre me lamento y suelo hacer mucho ruido.

-Pero no te sientas triste, ya vendrán dulces gorriones,

si la brisa trae alpiste para darle a sus pichones.

Y acariciando la espalda del ciprés como a un amigo,

lo abrazó con su guirnalda y le dijo: “Estoy contigo,

floreceré por tu copa, tendrás la oportunidad

de estrenar alegre ropa como árbol de navidad”.


Un deleite de lectura, un placer leerte, querida May, ahí donde dejes la huella de tus versos.
Un abrazo con cariño.
Isabel
 
Muchas gracias, Marlene, este poema fue tejido con tanto amor como el de la enredadera que engalana al ciprés. Me alegro mucho de que que te haya resultado bonito. No había visto el comentario porque estuve alejada del foro en el 2020, pues no quería escribir por la pandemia, pero la Santa Rita ha vuelto a adornar al árbol y la poesía necesita florecer.
Cariños
 
cipresysantarira.jpg


Tejía la Santa Rita, al croché con los ganchillos,

sus ramos sobre una reja con cadenitas y anillos.

Oyó de pronto la queja de un ciprés verde y grandote:

-Estoy temblando de frío,¿no me harías un capote?

-Tan largo se me hace lío, debo decirte que no,

y aunque fuera una bufanda no alcanzo a tejerla yo.

-Verías tu propaganda como santa de este valle,

flameando sobre la acera como un alto pasacalle.

-Me llaman de otra manera, según adonde me asiente:

“Santa Rita” o “Buganvilla” como decida la gente.

Y también mi rama en flor roja, fucsia o amarilla,

va prefiriendo color cuando asoma su puntilla.

Tú eres un árbol gigante y aunque ayudarte querría,

ni con mágica varita tu bufanda acabaría.

-Es que arriba hay tanto viento que nadie quiere hacer nido,

porque siempre me lamento y suelo hacer mucho ruido.

-Pero no te sientas triste, ya vendrán dulces gorriones,

si la brisa trae alpiste para darle a sus pichones.

Y acariciando la espalda del ciprés como a un amigo,

lo abrazó con su guirnalda y le dijo: “Estoy contigo,

floreceré por tu copa, tendrás la oportunidad

de estrenar alegre ropa como árbol de navidad”.
Vaya espectáculo de la naturaleza, precioso, como el cuento. Tengo la oportunidad de ver, en Canarias buganvillas, y son bestiales por bonitas, pero esta modalidad con ciprés es el no va más. ¡Qué cosas!
Me ha encantado el poema.
Envidiosos saludos.
Javier
 
Qué belleza, May, tu inspiración ha quedado a la altura, enorme, de ese ciprés y tan bonita como esa buganvilla.
La foto es también preciosa, gracias por reflejarnos en versos la instantánea.
Un gusto leerte.
Un abrazo,
Eva
 
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¡Qué alegría me da tu comentario, Javier! Cuando algo nos gusta, queremos tener algo parecido y si te lo propones, lo lograrás. Misteriosamente el ciprés y la enredadera me ayudaron a tejer mi poema... Y te cuento algo real: no sabía tejer al crochet y en esta pandemia aprendí por internet para hacer más llevadero el confinamiento y llegué a hacer más de veinte prendas complicadas.
Ya ves que la enredadera de alguna manera me incentivó.
Saludos cordiales, amigo poeta, y muchas gracias.
 
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Tejía la Santa Rita, al croché con los ganchillos,

sus ramos sobre una reja con cadenitas y anillos.

Oyó de pronto la queja de un ciprés verde y grandote:

-Estoy temblando de frío,¿no me harías un capote?

-Tan largo se me hace lío, debo decirte que no,

y aunque fuera una bufanda no alcanzo a tejerla yo.

-Verías tu propaganda como santa de este valle,

flameando sobre la acera como un alto pasacalle.

-Me llaman de otra manera, según adonde me asiente:

“Santa Rita” o “Buganvilla” como decida la gente.

Y también mi rama en flor roja, fucsia o amarilla,

va prefiriendo color cuando asoma su puntilla.

Tú eres un árbol gigante y aunque ayudarte querría,

ni con mágica varita tu bufanda acabaría.

-Es que arriba hay tanto viento que nadie quiere hacer nido,

porque siempre me lamento y suelo hacer mucho ruido.

-Pero no te sientas triste, ya vendrán dulces gorriones,

si la brisa trae alpiste para darle a sus pichones.

Y acariciando la espalda del ciprés como a un amigo,

lo abrazó con su guirnalda y le dijo: “Estoy contigo,

floreceré por tu copa, tendrás la oportunidad

de estrenar alegre ropa como árbol de navidad”.
No siempre ponemos de tan manifiesto aquello que nos inspira.
Un beso, Maygemay.
 
Muchas gracias, Eva. Es que esa alianza vegetal tan armoniosa merecía un poema y yo era quien lo contemplaba a diario. Realmente disfruté mucho su composición como un homenaje en agradecimiento al reino vegetal que nos alegra y nos enseña con su belleza silenciosa y gratificante.
 
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En mi caso sí, estimado poeta, quise expresar alegría y agradecimiento ante la contemplación de la espléndida belleza del reino vegetal como lo he hecho en otros poemas, donde el paisaje suele ser protagonista o el ámbito en el que juega el yo poético.
Saludos cordiales, Vampire
 
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