licprof
Poeta fiel al portal
se presenta como rubia alucinante, fascinante, mediante fotos digitales, virtuales, aunque bien reales, por otra parte, irreales:
obviamente es una rubia teñida, oxigenada, tal vez, tatuada como decir: la mujer ilustrada: viviò un tiempo en chile, punta
arenas màs precisamente, mediante el ejercicios de actividades prohibidas, clandestinas, podrìamos decir, digamos: cuando
las personas dicen "digamos" se trata de un nosotros impersonal, mayestàtico casi, pero volviendo al tema: entre otras actividades
non sanctas, el ejercicio sistemàtico de la prostituciòn independiente, junto con su hermana, y una amiga, las 3 en una cabaña
en medio de un paisaje de nieve, no obstante, hay que cubrir los gastos, etc., lo de siempre, digamos; el profilàctico no se negocia,
afirma imperturbable, los tatuajes dicen cosas pero no se alcanzan a ver ni a leer: son palabras pero a diferencia del hombre
ilustrado no ilustran nada quiero decir no cuentan historias diversas en una especie de contario sino màs bien las historias
las cuenta ella misma de sus labios: el sexo es infinito, sentencia, y para demostrar tamaño adagio procede a contar variedades
de gustos sexuales por parte de sus clientes: el hombre ilustrado, a su manera, predecìa el futuro, pero acà no, en este caso: simplemente se trata de pequeños relatos, anècdotas, en la calle inclàn, en una torre, donde acudìan siempre presurosos los clientes, los sibaritas, los melancòlicos rufianes: cobra la mitad a diferencia de chile que era el 100 %; se apresura a desnudarse
sin embargo,
no se apura en irse corriendo: su mirada es encantadora, piensa el putero empecinado, el putañero empedernido, el verde viejo,
jovato, y recuerda: cuando joven se cogìa a las veteranas (no tenìa un sope, se lo patinaba todos los dìas entre el kiosco, los fasos,
el cafetear, la milonga, las minas, los copetines, siempre lo mismo, los libros, las putas, no ahorraba nada, vivìa al dìa, a destajo, y
ahora, que es un viejo choto, digamos, se garcha pendejas, el pendeviejo, el cìrculo, infernal, se ha cerrado para siempre, ha
llegado ineluctable el otoño y los verdes frutos misteriosamente conviven con las hojas amarillas que se desprenden y vuelan,
como si se tratara de un paisaje puntillista, o algo por el estilo, todo vuelve, dicen, todo pasa, todo llega, en fin, catacresis) final
mente la nami se va e inmediatamente la bloquea para no volverla a verla nunca màs, jamàs, o sì, quien sabe, escultura desnuda,
en movimiento: sonrisa, miradas, lo de siempre, digamos, lo de siempre, lo de siempre, el forro no se negocia, etc., viejo verde ...
obviamente es una rubia teñida, oxigenada, tal vez, tatuada como decir: la mujer ilustrada: viviò un tiempo en chile, punta
arenas màs precisamente, mediante el ejercicios de actividades prohibidas, clandestinas, podrìamos decir, digamos: cuando
las personas dicen "digamos" se trata de un nosotros impersonal, mayestàtico casi, pero volviendo al tema: entre otras actividades
non sanctas, el ejercicio sistemàtico de la prostituciòn independiente, junto con su hermana, y una amiga, las 3 en una cabaña
en medio de un paisaje de nieve, no obstante, hay que cubrir los gastos, etc., lo de siempre, digamos; el profilàctico no se negocia,
afirma imperturbable, los tatuajes dicen cosas pero no se alcanzan a ver ni a leer: son palabras pero a diferencia del hombre
ilustrado no ilustran nada quiero decir no cuentan historias diversas en una especie de contario sino màs bien las historias
las cuenta ella misma de sus labios: el sexo es infinito, sentencia, y para demostrar tamaño adagio procede a contar variedades
de gustos sexuales por parte de sus clientes: el hombre ilustrado, a su manera, predecìa el futuro, pero acà no, en este caso: simplemente se trata de pequeños relatos, anècdotas, en la calle inclàn, en una torre, donde acudìan siempre presurosos los clientes, los sibaritas, los melancòlicos rufianes: cobra la mitad a diferencia de chile que era el 100 %; se apresura a desnudarse
sin embargo,
no se apura en irse corriendo: su mirada es encantadora, piensa el putero empecinado, el putañero empedernido, el verde viejo,
jovato, y recuerda: cuando joven se cogìa a las veteranas (no tenìa un sope, se lo patinaba todos los dìas entre el kiosco, los fasos,
el cafetear, la milonga, las minas, los copetines, siempre lo mismo, los libros, las putas, no ahorraba nada, vivìa al dìa, a destajo, y
ahora, que es un viejo choto, digamos, se garcha pendejas, el pendeviejo, el cìrculo, infernal, se ha cerrado para siempre, ha
llegado ineluctable el otoño y los verdes frutos misteriosamente conviven con las hojas amarillas que se desprenden y vuelan,
como si se tratara de un paisaje puntillista, o algo por el estilo, todo vuelve, dicen, todo pasa, todo llega, en fin, catacresis) final
mente la nami se va e inmediatamente la bloquea para no volverla a verla nunca màs, jamàs, o sì, quien sabe, escultura desnuda,
en movimiento: sonrisa, miradas, lo de siempre, digamos, lo de siempre, lo de siempre, el forro no se negocia, etc., viejo verde ...