ricardo alfonso f
Poeta recién llegado
Como la muerte
cruel obstinada y muy fuerte
ha visitado las puertas de este amor,
llevándose todo tu calor
dejándome como compañera a la soledad
maldita, retrechera. En nuestra cama no tiene piedad.
Que belleza de tu rostro,
aun en el féretro
conservas lozanía y felicidad,
sonrisa de tus labios hacia la eternidad,
eres flor que ha muerto en su fulgor
sin que este infeliz adicto hubiese probado todo tu sabor.
Aun mis manos dibujan tu cuerpo
con tanta precisión,
que de tenerte en mis noches tengo sensación,
siento la calidez de tus senos en mi espalda
en estas noches de protervia esperanza
por volverte a tener.
17 de septiembre,
hoy, entierro para siempre
a la luz de mi camino,
la única flor de mi fastuoso vergel
y todavía te siento mi bella mujer,
todavía te siento, no te voy a dejar de querer.
Mis lagrimas confundidas
con las gotas de lluvia
hacen cuencas en las laderas
de nuestro amor eterno,
creando ríos de caudalosa melancolía,
cascadas en donde nuestro amor se suicida día a día.
Susurra el viento
con sus suaves brisas
tus ultimas palabras
de elocuente tormento
cuando me dijiste te amo
ya perdiendo el aliento
como te odio
y te ansió muerte,
¿como te llamo?
Quisiera verte.
Quiero retarte,
Quiero vencerte,
Quiero arrebatarte,
A mi amor para tenerla eternamente.
RICARDO ALFONSO FORERO
cruel obstinada y muy fuerte
ha visitado las puertas de este amor,
llevándose todo tu calor
dejándome como compañera a la soledad
maldita, retrechera. En nuestra cama no tiene piedad.
Que belleza de tu rostro,
aun en el féretro
conservas lozanía y felicidad,
sonrisa de tus labios hacia la eternidad,
eres flor que ha muerto en su fulgor
sin que este infeliz adicto hubiese probado todo tu sabor.
Aun mis manos dibujan tu cuerpo
con tanta precisión,
que de tenerte en mis noches tengo sensación,
siento la calidez de tus senos en mi espalda
en estas noches de protervia esperanza
por volverte a tener.
17 de septiembre,
hoy, entierro para siempre
a la luz de mi camino,
la única flor de mi fastuoso vergel
y todavía te siento mi bella mujer,
todavía te siento, no te voy a dejar de querer.
Mis lagrimas confundidas
con las gotas de lluvia
hacen cuencas en las laderas
de nuestro amor eterno,
creando ríos de caudalosa melancolía,
cascadas en donde nuestro amor se suicida día a día.
Susurra el viento
con sus suaves brisas
tus ultimas palabras
de elocuente tormento
cuando me dijiste te amo
ya perdiendo el aliento
como te odio
y te ansió muerte,
¿como te llamo?
Quisiera verte.
Quiero retarte,
Quiero vencerte,
Quiero arrebatarte,
A mi amor para tenerla eternamente.
RICARDO ALFONSO FORERO