Un mediodía gris
Un sociólogo observador me decía
ciencia y sociedad no están en sintonía;
la tecnología, da más poder al listo
la solidaridad se estanca, prevalece el instinto.
Porqué no a un político preguntar
dudé, pues me puede enredar,
la mayoría dan a entender
que la vida es, manipular y poder.
A un compañero que llamamos animal
distinguiéndolo, lo apodamos "irracional",
de su supuesta inconsciencia quise saber
su rutina programada, para que pude valer.
A un soldado, le pregunté por su vida militar
hipotecada la tengo por valores que salvar:
Patrias, religiones, idearios, banderas y honores,
viejos cuentos, remozados de nuevos colores.
Un nacionalista dice, raíz y territorio
toda mi vida se centra en este repertorio;
mi patria y mi cultura son mis cimientos
y en torno a mi linaje giran mis sentimientos.
Sorprendidos por sentir una gran atracción
me decían un hombre y una mujer con pasión,
desde hoy nuestras vidas compartiremos
y las discrepancias, con amor resolveremos.
Unos padres me respondieron,
la vida cambió, cuando los hijos nacieron,
el ardor de pareja fue disminuyendo
por amor filial, se fue sustituyendo.
Una mujer decía y se lamentaba
la condición de mujer su vida ataba,
al imperio masculino estoy sometida
con libertad y voluntad reducida.
Mujer que te lamentas, Tú, eres el futuro
tu estado físico-emocional es el más maduro:
Eres hogar, camino y meta
con ilusión e iniciativa el hombre, te complementa.
Un pesimista de la vida se quejaba
nacer, crecer, reproducirse y muriendo acaba.
Optimista es, el que sin ver a la vida sentido,
feliz se siente con el premio que le han prometido.
Entre el pesimista y optimista yo me encuentro
entre lo real y lo virtual, la duda tengo dentro.
La vida es tan absurdamente perfecta
que buscarle sentido, parece ser la meta.
En un cementerio por la vida fui preguntando
con su silencio, sus moradores me fueron contestando:
De un sueño profundo desperté soñando
acabado el sueño, a la profundidad fui regresando.
Continuará... Amadeo.