Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Disfrute las horas felices,
mientras pueda, el moderador de
la danza no está obligado
a avisar cuando termina
nos lo dirá un día antes o después
y empieza la agonía.
Irnos cuando el tiempo
que se siente a través
de la cabeza proveniente del cielo
de empinadas cuestas,
te avise el momento y no haya nada más
que te incite a mirar hacia atrás.
El viento de nuestras vidas
en vigor en cada lugar,
que agita el prado y
suena como una flauta dulce,
oasis de frescura, debe terminar.
El hecho es que la sombra del dolor
interrumpe el rostro radiante y entonces:
Fiebre, insomnio, trastornos nerviosos.
¡Qué valiente!
Lleno de miedo sobre la piedra del sacrificio
sufriendo la muerte en la oscuridad.
mientras pueda, el moderador de
la danza no está obligado
a avisar cuando termina
nos lo dirá un día antes o después
y empieza la agonía.
Irnos cuando el tiempo
que se siente a través
de la cabeza proveniente del cielo
de empinadas cuestas,
te avise el momento y no haya nada más
que te incite a mirar hacia atrás.
El viento de nuestras vidas
en vigor en cada lugar,
que agita el prado y
suena como una flauta dulce,
oasis de frescura, debe terminar.
El hecho es que la sombra del dolor
interrumpe el rostro radiante y entonces:
Fiebre, insomnio, trastornos nerviosos.
¡Qué valiente!
Lleno de miedo sobre la piedra del sacrificio
sufriendo la muerte en la oscuridad.