F. Noctívago
Poeta recién llegado
No busco aquí la flor
de un amor que se cree eterno:
ante el pulso del silencio
todo cabe en un parpadeo.
Soy apenas
un tipo con los dedos vendados,
sin horas para milagros,
garabateando versos ciegos,
viendo huir las ganas
como humo tibio entre los labios.
Escribo para no olvidar,
para no soltar la fe,
aunque las palabras se evaporen
antes de rozar el alba.
de un amor que se cree eterno:
ante el pulso del silencio
todo cabe en un parpadeo.
Soy apenas
un tipo con los dedos vendados,
sin horas para milagros,
garabateando versos ciegos,
viendo huir las ganas
como humo tibio entre los labios.
Escribo para no olvidar,
para no soltar la fe,
aunque las palabras se evaporen
antes de rozar el alba.