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Un día cualquiera

Marla

Poeta fiel al portal
Hoy no es un día cualquiera, mi Ángel:
es sábado, y estos pies han abortado las aceras
que beben a diario mi fatiga.
Es sábado
y estoy aquí, sentada
al borde del abismo,
junto a una taza de café y una buena ración
de interrogantes,
mirando a esta blanca sábana a los ojos.

Aquí lucho
invirtiendo los silencios de Dios,
apaciguando la voz de las esferas
que tatúan mi nombre
al aullido silente de las piedras.

No, hoy no es un día cualquiera.
Un día cualquiera mutila las pupilas,
nos esclaviza
a su anatomía de ángeles castrados.
Un día cualquiera
nos visita un sol anémico
y una sombra
trepa por los andamios de mi lengua
hasta arrojar esta voz desde lo alto
al pozo donde dormitan los deseos,
y nuestras manos hablan un idioma lento y blanco.

Pero hoy reivindico el latido de nuestros vencidos
huesos,
el fuego de la dopada voz de la inconsciencia;
incito
a la rebelión
a las aves que mueren
bajo la dictadura del alambre.

Hoy reivindico el temblor de mi cuerpo
al roce de tus labios;
insto a mi duendes, náufragos del gris,
a palpitar hasta la muerte
en el latido ronco y azul
del mar-poema.
 
Hoy no es un día cualquiera, mi Ángel:
es sábado, y estos pies han abortado las aceras
que beben a diario mi fatiga.
Es sábado
y estoy aquí, sentada
al borde del abismo,
junto a una taza de café y una buena ración
de interrogantes,
mirando a esta blanca sábana a los ojos.

Aquí lucho
invirtiendo los silencios de Dios,
apaciguando la voz de las esferas
que tatúan mi nombre
al aullido silente de las piedras.

No, hoy no es un día cualquiera.
Un día cualquiera mutila las pupilas,
nos esclaviza
a su anatomía de ángeles castrados.
Un día cualquiera
nos visita un sol anémico
y una sombra
trepa por los andamios de mi lengua
hasta arrojar esta voz desde lo alto
al pozo donde dormitan los deseos,
y nuestras manos hablan un idioma lento y blanco.

Pero hoy reivindico el latido de nuestros vencidos
huesos,
el fuego de la dopada voz de la inconsciencia;
incito
a la rebelión
a las aves que mueren
bajo la dictadura del alambre.

Hoy reivindico el temblor de mi cuerpo
al roce de tus labios;
insto a mi duendes, náufragos del gris,
a palpitar hasta la muerte
en el latido ronco y azul
del mar-poema.
Hoy puede ser un gran día, hoy puedo echar al vuelo mis aves de deseo sin que queden prendidas al alambre del miedo, hoy puede ser el día que siempre espero, hoy, en este preciso momento. Ayyy Marla, me han encantado estos versos tan profundos y tan bellos, muchísimo. Encantada de leerte. Besazos con cariño y admiración.
 
Hoy no es un día cualquiera, mi Ángel:
es sábado, y estos pies han abortado las aceras
que beben a diario mi fatiga.
Es sábado
y estoy aquí, sentada
al borde del abismo,
junto a una taza de café y una buena ración
de interrogantes,
mirando a esta blanca sábana a los ojos.

Aquí lucho
invirtiendo los silencios de Dios,
apaciguando la voz de las esferas
que tatúan mi nombre
al aullido silente de las piedras.

No, hoy no es un día cualquiera.
Un día cualquiera mutila las pupilas,
nos esclaviza
a su anatomía de ángeles castrados.
Un día cualquiera
nos visita un sol anémico
y una sombra
trepa por los andamios de mi lengua
hasta arrojar esta voz desde lo alto
al pozo donde dormitan los deseos,
y nuestras manos hablan un idioma lento y blanco.

Pero hoy reivindico el latido de nuestros vencidos
huesos,
el fuego de la dopada voz de la inconsciencia;
incito
a la rebelión
a las aves que mueren
bajo la dictadura del alambre.

Hoy reivindico el temblor de mi cuerpo
al roce de tus labios;
insto a mi duendes, náufragos del gris,
a palpitar hasta la muerte
en el latido ronco y azul
del mar-poema.


Me dejas con el aliento entrecortado..., qué sutileza, qué imágenes tan poéticas... es precioso.
 
Hoy no es un día cualquiera, mi Ángel:
es sábado, y estos pies han abortado las aceras
que beben a diario mi fatiga.
Es sábado
y estoy aquí, sentada
al borde del abismo,
junto a una taza de café y una buena ración
de interrogantes,
mirando a esta blanca sábana a los ojos.

Aquí lucho
invirtiendo los silencios de Dios,
apaciguando la voz de las esferas
que tatúan mi nombre
al aullido silente de las piedras.

No, hoy no es un día cualquiera.
Un día cualquiera mutila las pupilas,
nos esclaviza
a su anatomía de ángeles castrados.
Un día cualquiera
nos visita un sol anémico
y una sombra
trepa por los andamios de mi lengua
hasta arrojar esta voz desde lo alto
al pozo donde dormitan los deseos,
y nuestras manos hablan un idioma lento y blanco.

Pero hoy reivindico el latido de nuestros vencidos
huesos,
el fuego de la dopada voz de la inconsciencia;
incito
a la rebelión
a las aves que mueren
bajo la dictadura del alambre.

Hoy reivindico el temblor de mi cuerpo
al roce de tus labios;
insto a mi duendes, náufragos del gris,
a palpitar hasta la muerte
en el latido ronco y azul
del mar-poema.

Un poema genial, admirada poetisa, que espero el jurado tenga en considéración.
Tu dominio de la palabra y tu talento poético brillan con luz propia.
Mi felicitación más sincera por tan soberbio trabajo.
Bravo, un abrazo
 
Hoy no es un día cualquiera, mi Ángel:
es sábado, y estos pies han abortado las aceras
que beben a diario mi fatiga.
Es sábado
y estoy aquí, sentada
al borde del abismo,
junto a una taza de café y una buena ración
de interrogantes,
mirando a esta blanca sábana a los ojos.

Aquí lucho
invirtiendo los silencios de Dios,
apaciguando la voz de las esferas
que tatúan mi nombre
al aullido silente de las piedras.

No, hoy no es un día cualquiera.
Un día cualquiera mutila las pupilas,
nos esclaviza
a su anatomía de ángeles castrados.
Un día cualquiera
nos visita un sol anémico
y una sombra
trepa por los andamios de mi lengua
hasta arrojar esta voz desde lo alto
al pozo donde dormitan los deseos,
y nuestras manos hablan un idioma lento y blanco.

Pero hoy reivindico el latido de nuestros vencidos
huesos,
el fuego de la dopada voz de la inconsciencia;
incito
a la rebelión
a las aves que mueren
bajo la dictadura del alambre.

Hoy reivindico el temblor de mi cuerpo
al roce de tus labios;
insto a mi duendes, náufragos del gris,
a palpitar hasta la muerte
en el latido ronco y azul
del mar-poema.


Una preciosidad Marla.

Siempre que leo un poema tuyo salgo con esa sensación de satisfacción que me produce la belleza expresando lo que expresa, que está vez a mi y mi particularidad me gustó un montón.

Un abrazo Marla y gracias por permitirnos el placer de disfrutar de estas magníficas poesías.

Un abrazo, aprenderé lo que pueda.

Jon
 
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