DEJAVU
Poeta adicto al portal
Está triste y nublada la Luna,
escondida ante mi ángulo
tras la lámpara de un poste callejero;
el último cromo exterior
antes de mi viaje a las luces.
Tempranero como siempre,
-para observar-;
en este último día,
-o así dicen por ahí-
Me iré a vestir de mi uva favorita,
a escuchar voces conocidas,
a estar con muchos y en soledad.
Le daré el crédito hoy a lo simple;
cuando una dama bella sonría
al otro lado del bar,
y en sus ojos lea su verdad
porque ha perdido su capacidad de amar.
O el amigo bueno que sonríe,
a tu lado,
y en una historia feliz se pierde;
para no llorar.
Lo demás ya saben;
-puro vacilar-.
Dicen por ahí del mundo:
¡se acaba hoy!
Yo no creo en profecías
y me guardo mi fe,
yo lo único que sé,
es que si realmente miras,
-y no te cuidas-
el mundo se acaba todos los días.
escondida ante mi ángulo
tras la lámpara de un poste callejero;
el último cromo exterior
antes de mi viaje a las luces.
Tempranero como siempre,
-para observar-;
en este último día,
-o así dicen por ahí-
Me iré a vestir de mi uva favorita,
a escuchar voces conocidas,
a estar con muchos y en soledad.
Le daré el crédito hoy a lo simple;
cuando una dama bella sonría
al otro lado del bar,
y en sus ojos lea su verdad
porque ha perdido su capacidad de amar.
O el amigo bueno que sonríe,
a tu lado,
y en una historia feliz se pierde;
para no llorar.
Lo demás ya saben;
-puro vacilar-.
Dicen por ahí del mundo:
¡se acaba hoy!
Yo no creo en profecías
y me guardo mi fe,
yo lo único que sé,
es que si realmente miras,
-y no te cuidas-
el mundo se acaba todos los días.