[center:5bdb0bfb30]Un buen par de cuernos
El mecánico que aflojó los pernos
regidores del vaivén de tus piernas,
guarda ahora su coche en tus cavernas;
si no me crees, mírame los cuernos.
Ya no soy aquel chico tímido y tierno,
ahora pido besos por mi esperma,
ya no creo en ninguna alianza eterna,
sólo en trenes con destino al infierno.
Primus inter impares me dijiste,
uno y uno, caso extraño, suman once,
metáfora exacta de mis pitones,
y yo, triste despiste sin alpiste,
el tonto más primo de tus pezones,
dejo los toros a Tomás y Ponce.[/center:5bdb0bfb30]
El mecánico que aflojó los pernos
regidores del vaivén de tus piernas,
guarda ahora su coche en tus cavernas;
si no me crees, mírame los cuernos.
Ya no soy aquel chico tímido y tierno,
ahora pido besos por mi esperma,
ya no creo en ninguna alianza eterna,
sólo en trenes con destino al infierno.
Primus inter impares me dijiste,
uno y uno, caso extraño, suman once,
metáfora exacta de mis pitones,
y yo, triste despiste sin alpiste,
el tonto más primo de tus pezones,
dejo los toros a Tomás y Ponce.[/center:5bdb0bfb30]