Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Últimoencuentro
Sobrevino un silencio lleno de ojos,
de párpados,de oídos, de llamadas,
de jadeos, de enigmas, de miradas,
de tibios aleteos casi rojos.
Ella besaba sin hallar rastrojos
esas manos en las suyas aliadas,
esa piel en la suya como espadas,
que curan con pasión viejos enojos.
Callada fue la noche y sus antojos,
la entrega que los rinde en las almohadas,
la aurora que descorre los cerrojos.
Y mudas fueron ya las madrugadas,
él se marchó, lavó ella los despojos
y el edén vio sus puertas clausuradas
02 07 11
Sobrevino un silencio lleno de ojos,
de párpados,de oídos, de llamadas,
de jadeos, de enigmas, de miradas,
de tibios aleteos casi rojos.
Ella besaba sin hallar rastrojos
esas manos en las suyas aliadas,
esa piel en la suya como espadas,
que curan con pasión viejos enojos.
Callada fue la noche y sus antojos,
la entrega que los rinde en las almohadas,
la aurora que descorre los cerrojos.
Y mudas fueron ya las madrugadas,
él se marchó, lavó ella los despojos
y el edén vio sus puertas clausuradas
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