• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Tú, mi amor, me matas

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal

Tú, mi amor, me matas…
pero qué forma tan hermosa de morir.
No con cuchillos ni balas,
sino con tus silencios que se clavan
y tus ausencias que huelen a tumba abierta.

Me matas con tus ojos que miran de lejos,
con tus manos que rozan,
pero no se quedan.
Con tus “te quiero” a medias,
con tus regresos sin promesas
y tus partidas sin explicación.

Eres veneno en copa de vino,
beso que arde como sal en la herida,
y aún así —maldita sea—
te sigo bebiendo, te sigo pidiendo,
te sigo escribiendo aunque me duelas
en cada letra, en cada noche, en cada poema
que huele a ti… y a despedida.

Tú, mi amor, me matas…
y yo dejo que me mates.
Porque prefiero morir en tus brazos
que vivir sin tus labios.
Prefiero esta lenta agonía
a la vida hueca que me deja tu olvido.

Y si un día muero de amor,
que sea por ti.
Que digan que fui idiota,
pero que lo sepan:
morí feliz…
porque tú, mi amor, me mataste
con tu forma absurda de quererme.
 

Tú, mi amor, me matas…
pero qué forma tan hermosa de morir.
No con cuchillos ni balas,
sino con tus silencios que se clavan
y tus ausencias que huelen a tumba abierta.

Me matas con tus ojos que miran de lejos,
con tus manos que rozan,
pero no se quedan.
Con tus “te quiero” a medias,
con tus regresos sin promesas
y tus partidas sin explicación.

Eres veneno en copa de vino,
beso que arde como sal en la herida,
y aún así —maldita sea—
te sigo bebiendo, te sigo pidiendo,
te sigo escribiendo aunque me duelas
en cada letra, en cada noche, en cada poema
que huele a ti… y a despedida.

Tú, mi amor, me matas…
y yo dejo que me mates.
Porque prefiero morir en tus brazos
que vivir sin tus labios.
Prefiero esta lenta agonía
a la vida hueca que me deja tu olvido.

Y si un día muero de amor,
que sea por ti.
Que digan que fui idiota,
pero que lo sepan:
morí feliz…
porque tú, mi amor, me mataste
con tu forma absurda de quererme.
El amor, su felicidad y su profundo dolor.

Saludos hasta PR
 

Tú, mi amor, me matas…
pero qué forma tan hermosa de morir.
No con cuchillos ni balas,
sino con tus silencios que se clavan
y tus ausencias que huelen a tumba abierta.

Me matas con tus ojos que miran de lejos,
con tus manos que rozan,
pero no se quedan.
Con tus “te quiero” a medias,
con tus regresos sin promesas
y tus partidas sin explicación.

Eres veneno en copa de vino,
beso que arde como sal en la herida,
y aún así —maldita sea—
te sigo bebiendo, te sigo pidiendo,
te sigo escribiendo aunque me duelas
en cada letra, en cada noche, en cada poema
que huele a ti… y a despedida.

Tú, mi amor, me matas…
y yo dejo que me mates.
Porque prefiero morir en tus brazos
que vivir sin tus labios.
Prefiero esta lenta agonía
a la vida hueca que me deja tu olvido.

Y si un día muero de amor,
que sea por ti.
Que digan que fui idiota,
pero que lo sepan:
morí feliz…
porque tú, mi amor, me mataste
con tu forma absurda de quererme.
Maravilla de pasión desbordada. Un placer leerte.
 
Atrás
Arriba