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Tu ciudad y yo

penabad57

Poeta veterano en el portal
Siempre hay domingos en mi voz.

Escribir en las hojas invisibles del tiempo lo que ha sido,
como si dibujara una ciudad que ya no existe
o un hogar que perdió el color y la palabra,
o una mujer bajo la lluvia que aún ríe en el recuerdo.

El espigón y la torre que da una luz cálida,
a veces diáfana, otras oscura
cuando el crepúsculo es un alba invertida,
el olor salino, a yodo azul
que te vuelve sirena de pechos fugitivos
en este mar de silencio y cristales de espuma,
en este bosque sin árboles que las olas cubren de canto y letanía.

Y te adentras en ti, y me llamas a la edad del viento,
las calles no son el sur, tus botines rojos y tus Lee
son heridas del desamor, desde mi ventana te imagino pálida
como un ángel fulminado por el arbitrio de la luz.

Y sales de ti con crisantemos en la boca y carmín en los sueños,
como si un lunes te vistiera de olvido,
como si los años negaran tu ser,
como si tu ciudad y yo
ya nunca más
pudiéramos dormir juntos.
 
Última edición:
Siempre hay domingos en mi voz.

Escribir en las hojas invisibles del tiempo lo que ha sido,
como si dibujara una ciudad que ya no existe
o un hogar que perdió el color y la palabra,
o una mujer bajo la lluvia que aún ríe en el recuerdo.

El espigón y la torre que da una luz cálida,
a veces diáfana, otras oscura
cuando el crepúsculo es un alba invertida,
el olor salino, a yodo azul
que te vuelve sirena de pechos fugitivos
en este mar de silencio y cristales de espuma,
en este bosque sin árboles que las olas cubren de canto y letanía.

Y te adentras en ti, y me llamas a la edad del viento,
las calles no son el sur, tus botines rojos y tus Lee
son heridas del desamor, desde mi ventana te imagino pálida
como un ángel fulminado por el arbitrio de la luz.

Y sales de ti con crisantemos en la boca y carmín en los sueños,
como si un lunes te vistiera de olvido,
como si los años negaran tu ser,
como si tu ciudad y yo
ya nunca más
pudiéramos dormir juntos.
Dulce versar.

Saludos
 
Siempre hay domingos en mi voz.

Escribir en las hojas invisibles del tiempo lo que ha sido,
como si dibujara una ciudad que ya no existe
o un hogar que perdió el color y la palabra,
o una mujer bajo la lluvia que aún ríe en el recuerdo.

El espigón y la torre que da una luz cálida,
a veces diáfana, otras oscura
cuando el crepúsculo es un alba invertida,
el olor salino, a yodo azul
que te vuelve sirena de pechos fugitivos
en este mar de silencio y cristales de espuma,
en este bosque sin árboles que las olas cubren de canto y letanía.

Y te adentras en ti, y me llamas a la edad del viento,
las calles no son el sur, tus botines rojos y tus Lee
son heridas del desamor, desde mi ventana te imagino pálida
como un ángel fulminado por el arbitrio de la luz.

Y sales de ti con crisantemos en la boca y carmín en los sueños,
como si un lunes te vistiera de olvido,
como si los años negaran tu ser,
como si tu ciudad y yo
ya nunca más
pudiéramos dormir juntos.

Siempre es un placer detenerse en tus letras y disfrutar con su lectura poeta.
Un fuerte abrazo.
 
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