ariser
Poeta recién llegado
¡Ay !,¡pero ya basta!.
No bien la saciedad del individuo
traspone la operatoria disimulada
del cortejo y la fachada
ni bien la gracia
de sentirse presa o conquistador
implosiona por cuanto su propio peso
fue desde el vamos intolerable,
eso tan abstracto e ingrávido,como sentarse
en una nube a la espera del milagro,
no tendrá ni por asomo
la risueña implicancia
de lo que por Amor se entiende.
No bien la saciedad del individuo
traspone la operatoria disimulada
del cortejo y la fachada
ni bien la gracia
de sentirse presa o conquistador
implosiona por cuanto su propio peso
fue desde el vamos intolerable,
eso tan abstracto e ingrávido,como sentarse
en una nube a la espera del milagro,
no tendrá ni por asomo
la risueña implicancia
de lo que por Amor se entiende.