Gonzalo Angulo
Poeta recién llegado
Trituro mis pensamientos por placer
Y mis manos las ato para perder
Toda esa sangre contaminada por las guerras
Y que me ata al pasado de aquellas sirenas
Sirenas que avisaba a la gente que huya
Y que se metan a su gruta
Para poder esconderse
De la vida que ellos padecen
Mis ojos con tinta negra
Una tierna herida que reposa entre mis axilas
Una guitarra que me hace crear las rimas
De odio y coraje que siento hacia mis primas
Te odio vida
Te odio señor
Porque no me das
Los ojos color marrón
Para poder cortármelos y sentir mas dolor
Por habérmelos dado sin pedir perdón
A este niño que trata de seguir como un peón
Que refuta su vida
Porque no sabe que carajo significa una caricia
Me corto las venas me bebo mi sangre
Agarro coca me la jalo para darle
Fuerzas a mi cerebro
Y tristeza a mis pensamiento
Cojo mi troncho
Fumo mi hierba
Y dejo que fallezcan
Mis ojos cortados por mi diestra
Y esta diestra empieza a cortar este corazón
Para morir y demostrarle a mi nación
Que un emo debe ser escuchado así tenga una estupida razón
Y mis manos las ato para perder
Toda esa sangre contaminada por las guerras
Y que me ata al pasado de aquellas sirenas
Sirenas que avisaba a la gente que huya
Y que se metan a su gruta
Para poder esconderse
De la vida que ellos padecen
Mis ojos con tinta negra
Una tierna herida que reposa entre mis axilas
Una guitarra que me hace crear las rimas
De odio y coraje que siento hacia mis primas
Te odio vida
Te odio señor
Porque no me das
Los ojos color marrón
Para poder cortármelos y sentir mas dolor
Por habérmelos dado sin pedir perdón
A este niño que trata de seguir como un peón
Que refuta su vida
Porque no sabe que carajo significa una caricia
Me corto las venas me bebo mi sangre
Agarro coca me la jalo para darle
Fuerzas a mi cerebro
Y tristeza a mis pensamiento
Cojo mi troncho
Fumo mi hierba
Y dejo que fallezcan
Mis ojos cortados por mi diestra
Y esta diestra empieza a cortar este corazón
Para morir y demostrarle a mi nación
Que un emo debe ser escuchado así tenga una estupida razón