Existe una costumbre amarga
de romper el respeto a la muerte
viviendo despacio, esperando
mirando el reloj, silenciando
las palabras como el destino, callan,
trémula la voz, desesperando
una mano en el hombro ayudando
una sombra, un aliento
tras la ventana el pasado inmediato
aprendido de un pasado lejano
mirando y nunca llega,
la noche se convierte en llanto
y los días se acumulan en la basura
son cicatrices que supuran odio ajeno
y amargo, nadie responde al grito
de ese corazón que no deja de llorar
por tu ausencia,
una mano, una caricia,
aliento
más nunca llega.
Nunca estuviste tan cerca.
© Igna
de romper el respeto a la muerte
viviendo despacio, esperando
mirando el reloj, silenciando
las palabras como el destino, callan,
trémula la voz, desesperando
una mano en el hombro ayudando
una sombra, un aliento
tras la ventana el pasado inmediato
aprendido de un pasado lejano
mirando y nunca llega,
la noche se convierte en llanto
y los días se acumulan en la basura
son cicatrices que supuran odio ajeno
y amargo, nadie responde al grito
de ese corazón que no deja de llorar
por tu ausencia,
una mano, una caricia,
aliento
más nunca llega.
Nunca estuviste tan cerca.
© Igna