Trinity
Vampiro.
Luces obscuras, opacas
olor a cuero y un toque de perfume,
todo un mundo silenciado por un piano
en un recorrido desnudo
como la goma de las ventanas:
siempre en movimiento,
buscando paz.
No he de callar los ruidos,
no los de adentro que se esfuman por los poros
tapando el sudor que me escuece.
Da miedo escribirlo siquiera
sin tinta y sin papel,
pero es peor callarlo
porque entonces la muerte apremia
y se rompe dentro de las pupilas
en mil pedazos,
sin llevarte,
sin dejarte
Solo el timbre del vagón es lo que queda del sonido,
y en el andén,
unas puertas cerrándose para siempre.