romanovski
Poeta recién llegado
En la desnudez del espejo
la ninfa de rizos perfectos
enfoca la clave del punto cero.
La pulcra dama traspasada por mi plegaria
es absorbida por mi pensamiento
en la única derivada
correctamente calculada
por el mago excelso
practica un sortilegio
rasgando el velo
el templo inmaculado
revela el punto de ebullición
en su cuerpo curvado
penetrado por la llama de fuego.
Tras el cristal
aparece la doncella desnuda
con flores de esmalte en su peplo
traza en el aire
una clave de acceso
hacia la plaza liberada
con su cuerpo envuelto
en un velo transparente
profiere un gemido resonante y pleno
abriendo las puertas del templo
y contemplando su doble etérico
une las partes del velo
a sus dos aristas convergentes
en el punto de quiebre del espejo
ajustando la frecuencia del genio.
La ninfa de lindo peplo
traza embelesada
la clave de bóveda
como un alto misterio
para que el constructor de templos
regrese a adorar en ellos
sus cuerpos en base cero y enteros.
Aquella figura
permanece en el punto cero
el fuego arde
el velo se descorre
y la resonancia
en un pliego de espacio tiempo
alcanza la vibración del cielo.
Tras el espejo aparece
el que inicia el sortilegio
traspasa el velo
la ninfa despliega un mapa
señalando la ruta de acceso
al reino de las hadas
en los bosques
un círculo de desnudas flores
forman un cuerpo
que es traspasado
siguiendo la clave cero
penetrado en línea quebrada
por un miembro del cortejo
en un geométrico juego
de aleaciones de hierro y fuego
corporales y secretas
a campo abierto
resolviendo con ciencia sagrada
la reducción del cero a la nada
donde los cuerpos se pliegan en el templo
en línea abierta
cada ninfa adorada
se transforma en crisol
abriendo en el alma
un mundo de enlaces
y vínculos eternos.
La doncella despliega un plano
señala esa tierra
de hierro y fuego
liberando tras su velo
la sustancia que pliega el tiempo
dando al miembro del cortejo
potestad de unir a voluntad
el cuerpo desnudo de cada ninfa
a la potencia cero
traza en cada pliego de espacio tiempo
un plano de cada mundo paralelo
regresa a la plaza liberada
que se halla tras el velo
trazando en cada uno de ellos
el punto cero
uniendo el círculo
a la base de un cuerpo entero
ante el hierro y fuego
ardiendo el cristal
donde el ser etérico
traspasa el umbral
adorando al Eterno.
FIN.
Romanovski ©
la ninfa de rizos perfectos
enfoca la clave del punto cero.
La pulcra dama traspasada por mi plegaria
es absorbida por mi pensamiento
en la única derivada
correctamente calculada
por el mago excelso
practica un sortilegio
rasgando el velo
el templo inmaculado
revela el punto de ebullición
en su cuerpo curvado
penetrado por la llama de fuego.
Tras el cristal
aparece la doncella desnuda
con flores de esmalte en su peplo
traza en el aire
una clave de acceso
hacia la plaza liberada
con su cuerpo envuelto
en un velo transparente
profiere un gemido resonante y pleno
abriendo las puertas del templo
y contemplando su doble etérico
une las partes del velo
a sus dos aristas convergentes
en el punto de quiebre del espejo
ajustando la frecuencia del genio.
La ninfa de lindo peplo
traza embelesada
la clave de bóveda
como un alto misterio
para que el constructor de templos
regrese a adorar en ellos
sus cuerpos en base cero y enteros.
Aquella figura
permanece en el punto cero
el fuego arde
el velo se descorre
y la resonancia
en un pliego de espacio tiempo
alcanza la vibración del cielo.
Tras el espejo aparece
el que inicia el sortilegio
traspasa el velo
la ninfa despliega un mapa
señalando la ruta de acceso
al reino de las hadas
en los bosques
un círculo de desnudas flores
forman un cuerpo
que es traspasado
siguiendo la clave cero
penetrado en línea quebrada
por un miembro del cortejo
en un geométrico juego
de aleaciones de hierro y fuego
corporales y secretas
a campo abierto
resolviendo con ciencia sagrada
la reducción del cero a la nada
donde los cuerpos se pliegan en el templo
en línea abierta
cada ninfa adorada
se transforma en crisol
abriendo en el alma
un mundo de enlaces
y vínculos eternos.
La doncella despliega un plano
señala esa tierra
de hierro y fuego
liberando tras su velo
la sustancia que pliega el tiempo
dando al miembro del cortejo
potestad de unir a voluntad
el cuerpo desnudo de cada ninfa
a la potencia cero
traza en cada pliego de espacio tiempo
un plano de cada mundo paralelo
regresa a la plaza liberada
que se halla tras el velo
trazando en cada uno de ellos
el punto cero
uniendo el círculo
a la base de un cuerpo entero
ante el hierro y fuego
ardiendo el cristal
donde el ser etérico
traspasa el umbral
adorando al Eterno.
FIN.
Romanovski ©
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